UNA CATEQUISTA PIDE A LA IGLESIA QUE INTEGRE A LOS DISCAPACITADOS
“Esta catequista de personas especiales -desde hace más de 25 años- le hace llegar a la dirección del diario una pena, que es necesaria compartir con la comunidad”. Así comienza la carta a la dirección de este diario de Margot Sarli de Coronel, que ella misma titula “No discriminarás”. En el texto, la catequista narra el “dolor” que le causó que el sacerdote de la parroquia San José Agustinos Recoletos le impidiera a una niña con capacidades diferentes tomar la comunión con los otros niños, a mismo tiempo que le sugería que la niña debía recibir el sacramento sola y no en grupo.
Año a año, según relató Margot Coronel, ella imparte la catequesis a personas discapacitadas en un salón que le brinda Alpi. Ahí concurren niños y jóvenes con distintas discapacidades. “Doy una catequesis especial, aplico otros métodos, pero llegamos igual a Jesús, a Dios”, asegura. Habitualmente, sus alumnos reciben los sacramentos en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús. Sin embargo, esta vez, la mamá de Catalina, por razones de pertenencia, pidió que su hija reciba la comunión en su parroquia.
“El sacerdote no le negó el sacramento de la comunión, pero no en grupo, porque según su entender, la niña no se tiene que mezclar con los chicos normales”, relató Margot.
“Yo pretendo que los especiales participen de la ceremonia con los chicos normales. En la Sagrado Corazón, nunca tuve problemas. El padre José Luis Ayala me permite que la nena haga la comunión el 21 de noviembre, los sábados ella va a esa parroquia a familiarizarse con sus compañeros, para no estar aislada”, cuenta.
Frente a la respuesta del sacerdote, la catequista y un miembro de la comisión directiva de Alpi pidieron audiencia con el arzobispo para manifestarle el descontento. “Con sorpresa el señor obispo justificó la actitud del párroco, argumentando que estos jóvenes especiales deben recibir la comunión con sus pares”.
“Quizás el señor arzobispo no conoce la palabra integración, yo por respeto a la investidura me levanté y me fui, pero hubiera tenido que decirle algunas cosas más”, agrega.
“Quizás, también algunos pastores no han leído al Santo Padre y por sobre todo, no han profundizado la palabra de Dios, que es amor” y termina su carta repitiendo las palabras de Juan Pablo II: “En el reino de los cielos, la única jerarquía será la del amor”.
ELLOS DICEN
Frente a la denuncia pública de discriminación conocida en nuestra redacción a través de la carta de Margot, El Litoral dialogó con el párroco Javier Fernández quien primero se sorprendió frente a la solicitud de fundamentación sobre tema y luego brindó su punto de vista: “Hablamos con la mamá a principios de año, habíamos quedado en hacer todo como corresponde y quedamos en darle la comunión. Yo le pedí hablar con la catequista para que me enseñe cómo manejar a la nena, porque quería que fuese el centro de todo, de la alegría y me salió con que yo la marginaba. Estábamos contentísimos de que haga la comunión”.
“Yo quería coordinar -siguió- qué domingo lo íbamos a hacer y que me explicara cómo hacerme entender con la nena”.
-¿Y por qué no podía recibir el sacramento con el grupo?
-Si ella no ha estado nunca con los chicos. Ni los conoce.
El padre volvió a relatar el acuerdo con la mamá de la nena a principios de año y destacó su disponibilidad: “Tenía una ilusión tremenda. Yo quería que fuera el centro de la parroquia, queríamos que fuese una fiesta, que sea la reina”.
-¿Han recibido los sacramentos otros chicos discapacitados en la parroquia?
-Nunca, desde que estoy, hace cinco años. Por eso tenía tanto interés.
El sacerdote también contó que ya había recibido una carta en la que le manifestaban la disconformidad con su determinación y agregó: “Me llamó la atención que la mamá no apareciera más”.
Por su parte, monseñor Arancedo minimizó el hecho y señaló que “no fue así”, aseguró que no conocía en profundidad el caso y que en ese momento, supuso que el párroco habría tenido sus razones. También recordó que la señora se había retirado bien y que la nena va a tomar la comunión en la parroquia Sagrado Corazón.
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