UNA CHICA ATRAPÓ AL LADRÓN ARMADO QUE ASALTÓ SU NEGOCIO
Desde que inauguró el telecentro en Entre Ríos y La Paz, le robaron quince veces. Después de tantos asaltos –la mayoría de ellos, a mano armada–, era de esperar el hartazgo de esta joven de 29 años que decidió poner algún freno, aunque de forma extremadamente audaz, a la saga de delitos que la aquejaron por más de trece años.
Y el martes a la noche, cuando un menor armado con una pistola nueve milímetros ingresó al local atestado de clientes y le exigió a punta de pistola “toda la plata de la caja”, la chica aprovechó un descuido del pibe adolescente y logró reducirlo con ayuda de otro empleado. “Todavía no puedo creer lo que hice: le manoteé el arma, me abalancé, lo agarré por atrás y después nos caímos todos al piso”, se asombró Yanina Verónica Ranni, quien ayer todavía le costaba dar crédito a su propia osadía.
Durante el hecho hubo forcejeos y también una caída, aunque ambos lograron sujetar al intruso en el piso hasta que la policía llegó.
El adolescente quedó detenido en la comisaría 5ª, a disposición del juez de menores en turno por intento de robo calificado y robo calificado por el arma.
Tal vez Yanina Ranni no olvide jamás la experiencia vivida. Eran las 20.40 de anteayer y unas quince personas se dividían entre las cabinas y computadoras del local. Ella cerraba la caja para dar paso a su relevo nocturno. “Mientras hacía cálculos estaba hablado con mi hermana por teléfono, y cuando levanté la vista vi cómo el chico lo estaba apuntando a Gustavo con la pistola”, relató la dueña. Ese muchacho es un empleado del telecentro y cumple la función de “acompañar” a la joven a raíz de la gran cantidad de asaltos que sufrió.
Yanina contó que, al descubrir al menor armado, le susurró a su hermana que llamara a la policía. En ese preciso instante, bajo amenaza de muerte y apuntándole con la pistola nueve milímetros –un arma que se informó como robada a un oficial policial en febrero–, el ladrón le pidió “todo el dinero” de la caja.
Como Ranni regateó la cantidad que verdaderamente tenía y sólo le entregó algo menos de cien pesos en billetes de diez y tarjetas de colectivo, el pibe descubrió el ardid y empezó a ponerse nervioso. “¿Qué, te hacés la viva?”, le gritó el ladrón y cruzó al otro lado del mostrador, para terror de la joven.
Mientras miraba la caja fijamente, el muchacho se descuidó y Ranni supo aprovechar bien el momento para actuar.
Nadie hubiera imaginado que esa joven de menuda figura se hubiera atrevido a tanto, pero finalmente lo hizo. “La verdad es que no sé de donde saqué fuerzas pero como vi que tenía la pistola apuntando para el otro lado, se la agarré con la mano derecha y lo sostuve por atrás”, recordó. En ese instante, el empleado que la acompañaba la ayudó a reducir al ladrón y, mientras caminaban, los tres cayeron al piso, pero la maniobra tampoco impidió que soltara el arma.
A esa altura de las circunstancias, los clientes que se encontraban en el local habían huido hacia la calle y sólo había permanecido en el lugar una chica discapacitada que no logró salir porque se encontraba en una silla de ruedas.
Un bombero zapador, cuyo nombre no trascendió, pasó justo frente al negocio y, al percibir la escena, decidió intervenir y auxilió a los dos muchachos que mantenían –y lo hicieron durante varios minutos– al ladrón contra el piso. Además de arrebatarle la pistola, la descargó hasta que llegó la policía y detuvieron al precoz asaltante.
Luego, los agentes revisaron la riñonera del adolescente y descubrieron que además de los cien pesos robados en el telecentro contaba con algo más de dinero.
Al chico, de 17 años de edad, quedó a disposición del juez de menores en turno por intento de robo calificado y también se lo imputó por el robo del arma que portaba y que fue sustraída a un policía de la comisaría 17ª en febrero de este año.
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