UNA CONCEJALA PAGÓ MIL PESOS PARA QUE LA DESPIDIERAN DEL CUERPO CON UNA MEDALLA DE ORO
El cuerpo pagó 1.100 pesos para confeccionar las 21 medallas, 17 para los concejales que se retiran del cuerpo y otras cuatro para los que renuevan sus bancas. Pero entre ellos hubo una excepción: la radical Gloria Sotelo, que pagó de su dieta mil pesos para que la suya fuera de oro. Todo un detalle.
“Es la primera vez que soy concejala, entonces quise tener la medalla de oro como otros concejales ya la tienen”, argumentó Sotelo, quien aclaró que pagó los mil pesos de su propio bolsillo y que “valió la pena porque es grande y pesada”.
La concejala llegó al Palacio Vasallo en diciembre de 1999 y su aterrizaje ya fue ruidoso. Es que tal, como se publicó en los medios periodísticos de la ciudad, Sotelo había llegado al Concejo Municipal con un cerrajero, quien armado de un taladro violentó la cerradura del que fue el primer despacho de la concejala.
Y tras el episodio, que la edila negó diciendo que había recibido la llave del secretario administrativo, llegó la renuncia al bloque radical dambrosista a sólo días de haber asumido en su cargo, argumentando que se sentiría mucho más cómoda sola que siendo “discriminada” por sus compañeros de bloque.
Pese a los altercados de su gestión, con escrache de sus vecinos de barrio Belgrano de por medio, Sotelo quiso tener un “recordatorio” de su paso por el Palacio Vasallo y pagó los mil pesos de diferencia para llevarse a su casa la medalla de oro. “Me voy con la conciencia tranquila”, dijo, antes de participar de la última sesión.
Lo cierto es que otros 16 concejales también se despidieron de sus bancas y cuatro las renovaron en el cuerpo. Ellos también se fueron con diploma y medalla en mano, pero en estos casos todas eran de plata. Uno por uno, se fueron levantando para recibir el presente y no faltaron las sesiones de fotos, tanto con los colegas como con la familia, en las que todos participaron muy sonrientes.
La cavallerista Analía Carrió, que ayer se decidió quedará a cargo de la Oficina Municipal de Defensa al Consumidor, llevó su propia hinchada a la barra de la sala de sesiones. “Este debe ser un reconocimiento para la ciudadanía, que nos dio este lugar para lograr la libertad y la justicia social”, dijo la edila como despedida.
Y su compañera de bloque, Patricia Inmaculado, se despidió de todos sus “compañeros” y aseguró que ayer era “un día de agradecimientos”.
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