UNA CONSULTA POPULAR DEFINIRÁ SI SE UNEN SAN GENARO Y SAN JENARO NORTE
“Sólo pedimos que organicen un plebiscito y escuchen la voluntad popular. Nosotros aceptaremos el resultado”. Con esa condición, un grupo de vecinos autoconvocados de San Genaro y San Jenaro Norte comenzó una exposición en la que explicaron las razones que los movilizan para oponerse a la unión de los pueblos, una histórica iniciativa que nunca encontró suelo fértil para concretarse y que vuelve a la palestra de la mano de los presidentes comunales de San Genaro, Alberto Pucciarelli, y San Jenaro Norte, Fernando Suárez. Ambos dirigentes justicialistas aunaron criterios y habían solicitado al gobernador Jorge Obeid que diera curso a la propuesta para poder conformar la ciudad santafesina número cincuenta.
Actualmente, los vecinos disidentes colectan firmas con el fin de pedir al gobernador que “la decisión de unificar los pueblos se tome por la protagónica vía electoral de sufragio libre, secreto e individual”, bajo las formas que el Ejecutivo crea conveniente. En ese sentido manifestaron que les da lo mismo que la convocatoria sea obligatoria o no y que se utilice el recurso electoral que técnicamente más convenga. Mencionan el método de plebiscito o referéndum vinculante, y que se realice en forma simultánea con las elecciones generales de octubre de 2007.
PLAZOS PARA INFORMARSE
“De esa forma habrá un plazo suficiente como para que los sufragantes, habitantes de ambos distritos, se informen sobre las conveniencias o perjuicios de tamaña decisión política”, enfatizaron, y añadieron que “los pobladores nunca estuvieron de acuerdo. No llegaron a unir los pueblos cuando había gobiernos militares que tenían la posibilidad de imponerlo, menos lo van a hacer ahora cuando la gente tiene la posibilidad de opinar”, lanzó una vecina integrante del grupo opositor a la idea oficial.
“Los habitantes no somos convidados de piedra, pretendemos en algún punto participar de la decisión y tenemos todo el derecho. Nos negamos a que vengan los interesados en lo político y económico a imponernos una idea que principalmente les conviene a ellos y nos usen de excusa”, disparó otro vecino con cierta indignación.
El grupo de autoconvocados se encuentra dedicado a juntar firmas de vecinos para que las autoridades comunales y provinciales escuchen su pedido, aunque ya se apoyan en un aval firmado por representantes de varios partidos políticos de ambas poblaciones, entre quienes se encuentra el ex presidente comunal de San Genaro Gustavo Ascheri.
“Pretendemos que se conozca la voluntad de la gente en un proceso que se dé con absoluta transparencia y no con los datos que manejan, como los de la encuesta que se hizo en 1994, para la cual entrevistaron a cien personas”, indicaron.
“Estos dos pueblos crecieron gracias a la sana rivalidad. Por antigua costumbre si en un distrito se hacía una obra o se instalaba un servicio, las autoridades del otro trataban de superarlo”, explicaron los vecinos sobre las costumbres que marcaron el ritmo de crecimiento de estas poblaciones.
Fueron más allá al apuntar que “cuando se unan, el crecimiento se detendrá y no será menor el gasto público como argumentan, porque habrá nuevas instituciones como un Concejo al que se le destinará un presupuesto importante”.
La unión administrativa de los pueblos, separados por la ruta provincial 65, conformaría una urbe que los vecinos autoconvocados calculan en 10.300 habitantes. Esto les permitiría alcanzar la cantidad de pobladores necesaria para transformarse en ciudad y así mejorar los ingresos en concepto de coparticipación. Este argumento, el principal que utilizan quienes están a favor de la unión, no convence a los autoconvocados. Los listados que emplean para colectar firmas contienen un encabezado que indica que “en legítimo ejercicio de derecho democrático, con independiente y libre reserva individual de los diferentes criterios personales en cuanto a la unificación de ambos distritos, se implemente en forma democrática”.
Por estos días, se respira en las dos localidades situadas en cercanías del cruce de las rutas 34 y 65, un aire sobrecargado. Se repiten reuniones de quienes están a favor y en contra de la unificación. Se barajan criterios y se ensayan conjeturas en todos los puntos de reunión espontánea como supermercados, bares y canchas, entre otros ámbitos. Una nueva página se suma al libro de la historia de rivalidades y vivencias compartidas de ambas poblaciones, que actualmente se enfrentan a la hora de tomar una de las decisiones políticas más importantes de toda su existencia.
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