UNA CUESTIÓN DE PIEL.
Hollywood se está poniendo de nuevo la ropa. La última tendencia de quienes mueven y sacuden el mundo cinematográfico es un regreso a la modestia vista en la pantalla propia de los años 30.
En contra de la moda que prevalece en los medios, los principales cineastas se están poniendo pacatos para satisfacer un aparente cambio en la demanda de quienes van al cine. En los últimos 12 meses hubo menos películas clasificadas como de “contenido sexual”. Sólo ocho estrenos llevan la calificación “R” en comparación con 18 el año pasado y 25 hace cinco años. Y hasta aquellos filmes que se hicieron merecedores de la calificación más fuerte, como Identity y Cazador de sueños, lo hicieron por su contenido de violencia más que por su contenido sexual.
Según analistas de Hollywood, lo que hubo fue un claro contraataque contra lo sexual. Los actores y actrices no desean hacer escenas de sexo, los guionistas no desean escribirlas, los directores no quieren darle entidad y los estudios no quieren que se filmen porque el público es cada vez más joven.
Esta corriente, según aseguran los managers de los artistas, los productores y los ejecutivos de los estudios, tiene que ver en parte con el ataque lanzado hace algunos años por Washington, en contra de Hollywood, por bombardear a los jóvenes con sexo. Algo así como que la violencia sigue estando bien, pero el sexo no.
“Las posiciones de este gobierno en la industria cinematográfica cambió. Es así como en nuestra pantalla vamos a ver muchas otras cosas antes que desnudos” dijo a la revista Premiere Paul Verhoeven, director de Bajos instintos y de Showgirls. “¿Qué pueden esperar de un secretario de Justicia como John Ashcroft, que es un puritano?”. Mientras tanto, los agentes de los actores dicen que sus clientes no consideran siquiera papeles que exijan escenas de sexo. “Todos mis clientes se niegan” dice el agente Charles Silver.
Según el Wall Street Journal, parte de la razón es que las pocas actrices capaces de “estrenar” una película —Julia Roberts o Reese Witherspoon—- pueden exigir honorarios multimillonarios sin hacer escenas de sexo en tanto que sus compañeros masculinos se están volviendo demasiado viejos como para sacarse la ropa. A las películas recientes que incluyeron escenas de sexo, como Ojos bien cerrados, con Nicole Kidman y Tom Cruise, no les fue bien en materia de recaudaciones.
Además, son muchas las actrices que parecen haber emigrado de la televisión al cine, en donde el contenido sexual deriva de lo que se sugiere más que de la acción.
“Las actrices adolescentes, como Sarah Michelle Gellar, se centran más en las insinuaciones, antes que en el desnudo” asegura el crítico de Nueva York Jim Walrod. Algunos culpan a Internet por esta declinación en el sexo hollywoodense. En el pasado, la gente observaba las fuertes tomas de bombas sexuales como Kathleen Turner y William Hurt en Cuerpos ardientes, Mickey Rourke y Kim Basinger en Nueve semanas y media, o Michael Douglas y Sharon Stone en Bajos instintos, pero hoy pueden ver las mismas imágenes a través de Internet o congelarlas en sus reproductores de DVD.
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