UNA DESPEDIDA DE AÑO CON SABOR AMARGO
Seguramente al hincha sabalero le quedó un sabor amargo en este último semestre del año, más allá de la recuperación futbolística de las últimas fechas.
Es que las incorporaciones de Giovanny Hernández y Esteban Fuertes habían despertado la ilusión de los simpatizantes, sumado a que el club volvía a participar de una copa continental, objetivo que se había trazado desde el mismo momento en que River lo eliminó de la Copa Libertadores de 1998.
Los dirigentes también hicieron lo suyo para alimentar el sueño de ser protagonista; organizaron una coqueta presentación de los refuerzos, al estilo de los clubes europeos: allí presentaron a Adrián González, Iván Moreno y Fabianesi, Héctor González, Giovanny Hernández y Esteban Fuertes.
Luego se sumaron Walter Cáceres, Jair Benítez y Rafael Maceratesi.
Pero más allá de que en un primer momento los resultados lo acompañaron, bajo la dirección técnica de Edgardo Bauza, que había conseguido clasificar al equipo a la Copa Sudamericana, el rendimiento futbolístico nunca estuvo a la altura de lo esperado.
Y es muy díficil sostener desde los resultados a un equipo que no responde desde lo futbolístico; los rojinegros quedaron afuera de la Copa Sudamericana enfrentando a un Boca plagado de suplentes y rápidamente se despidieron de los puestos de vanguardia en el torneo local.
Esto motivó la salida de Bauza, quien comenzó a ser resistido por la gente. Entonces los dirigentes buscaron a Pablo Morant, para que se haga cargo del equipo hasta el final del Apertura, con la intención de buscar un técnico de “peso” para el Clausura.
En cuanto al plantel, con la excepción de Fuertes, los refuerzos no reforzaron; Adrián González terminó perdiendo el puesto, al igual que Moreno y Fabianesi y Hernández, mientras que Maceratesi casi no jugó. Sólo Héctor González y Benítez mostraron algunas cosas interesantes, pero tampoco jugaron demasiado.
El “karma” de Colón, desde hace años, es la falta de un hombre que se “cargue” el equipo al hombro y se convierta en el lider futbolístico de mitad de cancha hacia adelante; por errores de los dirigentes, en algunos casos, y mala suerte en otras, desde la partida del “Loco” Gabriel González nadie ocupó ese lugar.
Quizás con la excepción de Marcelo Saralegui, que a pesar de no ser un enganche tradicional fue quien llevó a Colón al subcampeonato de 1997.
Luego pasaron Roberto García, Nélson Agoglia, Gastón Córdoba, Carlos Morales Santos, Gabriel Migliónico y Juan Martín Parodi, entre otros.
Parecía que esa falencia se solucionaba con la llegada del “Príncipe” Hernández, en quien el club apostó fuerte, haciendo un gran esfuerzo económico. Pero el colombiano estuvo muy lejos de mostrar el nivel que había hecho que algunos lo señalaran como el sucesor de Carlos Valderrama.
Encima, el fin de año llega con muchas más incertidumbres que certezas de cara a lo que se viene para Colón; tiene muchas chances de emigrar un jugador muy importante como Javier Delgado, que continuaría su carrera en Rusia. Jair Benítez volvería al fútbol colombiano, ya que la opción de compra del jugador es demasiado alta.
Esto sumado a la lesión del mejor jugador rojinegro del último año: Alcides Piccoli, que sufrió la rotura de los ligamentos cruzados de su rodilla derecha y se perderá todo el Clausura.
Colón deberá superar la línea de los 30 puntos si quiere estar en condiciones de pelear el ingreso a alguna de las copas continentales. Para eso los dirigentes deben acertar en cuanto al cupo de refuerzos, y decidir si ratifican a Morant como entrenador, o cumplen con su promesa de traer un técnico de peso.
Otra vez suenan los nombres de Alfio Basile, Francisco Maturana y Nélson Acosta, entre otros. Son técnicos de perfiles distintos a los que la comisión directiva ha contratado en los últimos años; tal vez sea el momento de cambiar el rumbo desde ese lugar.
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