Una ejecución fallida conmocionó a Estados Unidos: recibió dos inyecciones letales y siguió con vida
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El caso de Christa Pike ha generado un intenso debate en el sistema penal estadounidense tras evitar su ejecución en el último minuto en dos oportunidades.
Christa Pike, la primera mujer que iba a ser ejecutada en Tennessee en más de 200 años, sobrevivió al procedimiento después de recibir dos inyecciones de pentobarbital. La condenada continuó respirando y mantuvo actividad cardíaca dentro de la cámara de ejecución, por lo que debió ser retirada de urgencia y trasladada en ambulancia a un hospital.
El episodio generó una fuerte crisis en el sistema penitenciario estatal. El gobernador de Tennessee, Bill Lee, ordenó suspender todas las ejecuciones previstas para lo que resta del año y dispuso una auditoría independiente sobre los protocolos utilizados. “Hacer cumplir una sentencia impuesta legalmente es una de las responsabilidades más serias del Estado”, señaló el mandatario al anunciar la revisión del procedimiento.

No es la primera vez que Tennessee enfrenta dificultades para concretar una ejecución. En mayo, las autoridades tampoco pudieron llevar adelante la pena de muerte de Tony Carruthers, condenado por secuestrar y asesinar a tres personas en 1994, debido a que el personal penitenciario no consiguió colocarle correctamente la vía intravenosa necesaria para administrar el fármaco.
Las horas anteriores a la ejecución de Pike estuvieron atravesadas por una intensa disputa judicial. Un tribunal federal de apelaciones había ordenado suspender el procedimiento menos de una hora antes de que comenzara, pero la Corte Suprema de Estados Unidos revocó esa decisión y habilitó la ejecución. Paralelamente, expertos de la ONU habían pedido que la pena fuera suspendida y conmutada.
De acuerdo con testigos y allegados, durante el procedimiento se administraron dos jeringas de pentobarbital, pero Pike continuó mostrando signos vitales. Incluso habría advertido a su asesora espiritual que sentía que la vena de su brazo estaba “a punto de reventar”. Ante la persistencia del pulso y la respiración, las cortinas de la cámara fueron cerradas y una ambulancia ingresó para trasladarla.
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Los abogados de Pike cuestionaron duramente la actuación de las autoridades y aseguraron que habían advertido previamente sobre posibles problemas técnicos, dificultades en el acceso venoso y dudas respecto de la calidad del medicamento utilizado. Tras el procedimiento, informaron que su defendida estaba siendo atendida en un hospital, aunque en ese momento no contaban con detalles precisos sobre su estado de salud.
Pike fue declarada culpable en 1995, cuando tenía 18 años, por el asesinato de Colleen Slemmer, de 17, ocurrido en el campus del Job Corps de Knoxville. El crimen tuvo características de extrema violencia y, un año más tarde, en marzo de 1996, un jurado la condenó a muerte. Así se convirtió en la mujer más joven en ingresar al corredor de la muerte en la historia moderna de Tennessee.
Durante los pedidos de clemencia, su defensa sostuvo que Pike padecía trastorno bipolar y estrés postraumático no diagnosticados, vinculados con graves episodios de violencia y abuso sufridos durante su infancia. Su ejecución iba a convertirla en la primera mujer ajusticiada por el estado desde 1820, pero el procedimiento fallido dejó ahora el caso abierto y puso bajo revisión todo el sistema de aplicación de la pena de muerte en Tennessee.

