UNA EMPRESA RUSA CREÓ UN BANCO DE HUMANOS CONGELADOS PARA “RESUCITARLOS” EN EL FUTURO
La empresa se llama KrioRus y tiene sede en la pequeña localidad de Alabúshevo, en las afueras de Moscú. Lo que hace por ahora es congelar cerebros humanos y guardarlos en contenedores llenos de nitrógeno líquido, por el precio de 9.000 dólares más un abono anual de 500 dólares. En Rusia la legislación permite a las personas disponer a voluntad de su cuerpo y la conservación de órganos y cuerpos humanos congelados es legal.
Según informó el director de la empresa, Danil Medvédev, el banco tiene una instalación para la licuación de nitrógeno con contenedores especiales de acero en los que ya se conservan los cerebros de dos clientes: el de Lidia Fedorenko, una maestra de matemáticas de San Petersburgo fallecida a los 79 años, como consecuencia de un infarto, y el de un hombre de 60 años congelado por encargo de su hijo, un acaudalado comerciante ruso con ciudadanía suiza. Este forma parte de la decena de personas que ya encargaron el congelamiento de su propio cuerpo para después de su muerte.
La tarifa de congelación previa de un cuerpo humano completo cuesta 49.000 dólares, e incluye el transporte del cadáver al Cryonics Institute de Michigan, Estados Unidos, que cuenta con las mejores instalaciones para la conservación a muy bajas temperaturas: hasta 78 grados bajo cero. Allí se guardarán los cuerpos de los rusos que opten por congelarse en KrioRus.
Por su parte, el director del Instituto de Medicina Cerebral de Rusia, Sviatosláv Medvédev, advirtió que la información del cliente se podría perder si las células cerebrales hubiesen muerto antes de la congelación. Y Nikolai Shubin, jefe del Centro de Criobiología de Rusia, se mostró aun más escéptico, al poner en duda que la criónica -el nombre de esta técnica- pueda realizar en laboratorio los procesos de congelación y reanimación de cuerpos humanos.
Quizás previendo esos problemas, KrioRus advierte en su sitio web que el plazo de conservación en su banco depende del cliente y que “por ahora” no existen tecnologías de resurrección de cerebros o cadáveres humanos, aunque augura que “de acuerdo a los pronósticos actuales, la resurrección será posible ya entre el 2030 y 2050”.
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