UNA ETAPA MÁS EN LA LUCHA POR LOS DERECHOS HUMANOS
Nueve ex represores presos tras veintiún pedidos de captura cursados por la Justicia Federal, otros acusados prófugos o ya ubicados, otros sobre los que se tejen hipótesis diversas, y unos cuantos ya fallecidos, mudos testimonios del tardío accionar de la Justicia. Este es, hasta ahora, el resultado de la andanada judicial que se desató hace exactamente una semana –el lunes 17 de mayo– cuando el juez federal Omar Digerónimo dio a conocer una primera lista con siete pedidos de captura. En este marco, los representantes de los organismos de derechos humanos que vienen siguiendo estas causas y exigiendo justicia se manifestaron “aliviados y felices” porque finalmente se inició la respuesta judicial, pero al mismo tiempo aseguraron que esto es “apenas el comienzo” y que la lucha continúa. Por otra parte, los militantes insisten en que hay todavía muchas asignaturas pendientes hasta que se llegue a hacer justicia definitivamente. Y hay una muy especial: la reapertura de la causa Feced, que implica a por lo menos treinta policías, y que permitiría completar el mapa de la represión en Rosario durante la última dictadura militar.
En este sentido, fuentes judiciales indicaron que el pedido de reapertura está en manos de la Fiscalía, que ya le dio vista, y que podría ser remitido al juzgado de Digerónimo en los próximos días. La solicitud de reapertura de la causa Gorosito –que forma parte de la causa Feced– redundaría en la reapertura de la llamada “causa madre de la represión en Rosario”. Y este constituye uno de los pasos judiciales más esperados por estos días. “Sentimos un gran alivio cuando salieron los pedidos de captura tras 28 años de lucha. Es un gran progreso”, aseguró Darwinia Gallichio, de Madres y Abuela de la Plaza 25 de Mayo.“Pero también es cierto que no tengo confianza plena en la Justicia, porque todos los días vemos cómo muchas veces no funciona para los poderosos”, señaló Gallichio al tiempo que hizo referencia a los ataques que han venido sufriendo los organismos de derechos humanos desde distintos sectores durante todos estos años de lucha. Gallichio relacionó la pelea por la justicia con hechos del presente, como ser la desocupación, el hambre y la delincuencia, “que debe analizarse en esta situación social”, aseguró.
Por su parte, Juan Basso, de Hijos, también señaló que, más allá de la emoción que sintió al conocer la tan esperada noticia de los pedidos de captura, es mucho lo que falta por hacer y por luchar. “Lo que primero surge es una cuestión de emoción. Pensé en las Abuelas y las Madres, porque muchas de ellas no pudieron verlo pese a que fueron las que parieron esta lucha”, señaló Basso, que hizo especial hincapié en la expectativas por la reapertura de la causa Feced, que podría ser inminente.“Si se reabre la causa Gorosito, que está dentro de la causa Feced, podría reconstruirse en forma completa gran parte de la estructura represiva que actuó en Rosario”, agregó el integrante de Hijos, que hizo referencia a las dificultades que debieron superar los organismos para hacer sus propias averiguaciones, que en muchos casos fueron fundamentales aportes para la Justicia.
Pero desde la agrupación Hijos señalan también que esta etapa “no debe entenderse como un hecho meramente judicial” que responde a la lucha de un sector. “La idea es pensar la impunidad en un sentido más amplio e instalar ese debate en la sociedad. La problemática de la seguridad es también un problema de impunidad y los problemas del pasado son también los del presente. La lucha es contra todos los verdugos del pueblo, no sólo contra los de aquellos años, sino también contra los actuales”, consideró Basso.
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