UNA FAMILIA INUNDADA CUMPLIÓ EL SUEÑO DE LA CASA PROPIA
Hasta el año pasado Julio Espinosa y Silvia Gallo vivían junto con sus hijos, César, Ezequiel y David, en barrio San José; ya el 28 de abril por la noche empezaron a sentir el drama de la inundación, estuvieron autoevacuados en casa de un familiar pero ahora estrenaron nuevo hogar. Ni la historia es tan simple ni el periplo -que duró más de un año- fue sencillo. La vivienda que ahora comparten junto a sus tres hijos en Callejón Funes al 5500, es la primera que construye en el país Hábitat para la Humanidad, una organización internacional ecuménica que tiene 28 años de trayectoria en el mundo.
Los Espinosa son los primero de un grupo de seis familias que quedaron comprendidas en esta primera etapa de construcción, basada en el sistema de ayuda mutua. Las otras viviendas serán erigidas en Los Troncos, Barranquitas, Pompeya, Santo Tomé y Centenario. La construcción comenzará el lunes.
Este primer proyecto de seis viviendas está destinado a familias inundadas, pero una segunda etapa apuntará a unidades más económicas a las que puedan acceder personas de menores ingresos.
La inauguración de la vivienda se hizo el viernes a la tarde: hubo suelta de globos, corte de cintas y banda de música de la Policía. Pero por sobre todo, hubo palabras de agradecimiento hacia la organización, los voluntarios y quienes colaboraron en el proyecto. Zuni, ahora convertida en flamante vecina de los Espinosa, se llevó todas las palmas.
Ana Cutts, directora nacional del organismo, participó de la ceremonia, en la que se hicieron presente vecinos de la zona y alumnos de la escuela Sara Faisal, que plantaron un árbol, y de la Juan de Garay, donde concurren los hijos del matrimonio beneficiario. Participaron además miembros del Consejo de Pastores y el titular del Ente de Reconstrucción Juan Carlos Forconi.
El músico santafesino Orlando Veracruz le puso el broche final a la ceremonia.
PRÉSTAMO, NO REGALO
La casa consta de tres dormitorios, comedor, cocina y baño, con materiales obtenidos mediante el préstamo otorgado por la organización y donaciones que permitieron mejorarla.
“Hábitat no regala”, aclaró Jorge Díaz -representante en Santa Fe-, en diálogo con este diario. “Les da un préstamo en especies sin ganancia a los beneficiarios, para que ellos puedan construir, con los materiales que nosotros aportamos”.
La organización construyó 170 mil viviendas en 92 países de los cinco continentes. Tiene principios cristianos pero ecuménicos, es decir que involucra a todas las religiones “que quieran unirse con este bien común de ayudar al prójimo”, definió Díaz.
“Nosotros no hacemos diferencias de credo, raza, ni política”, apuntó.
En Argentina se constituyó hace dos años en asociación civil y el de Santa Fe es el primer proyecto que se lleva a cabo. El próximo se concretará en Luján y el siguiente en Cañada de Gómez.
Con lágrimas en los ojos, los Espinosa agradecieron la ayuda de todos y la de Dios “que nos puso en este lugar”. Hoy recuerdan que después de aquel abril la pasaron muy mal, perdieron lo que había en la casa pero también un pequeño negocio que aseguraba el sustento.
“Tener esta casa después de 17 años de alquilar es algo que todavía no podemos creer”, dice Silvia y la emoción que acompaña sus palabras la vuelve contundentemente creíble.
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