UNA FAMILIA TIPO AHORA NECESITA $809 PARA NO CAER EN LA POBREZA
Durante octubre, ambas canastas —que involucran a unas 14 millones de personas— subieron otro escalón: los precios de los alimentos básicos que miden la indigencia aumentaron el 0,5%. Mientras, los precios de los bienes y servicios básicos que miden la pobreza tuvieron un alza de 0,9% por ciento.
Con estos valores, desde comienzos de año se repitió la tendencia que se inició con la devaluación: los precios de los alimentos básicos crecieron por encima de la inflación promedio. Eso se explica, en buena medida, a que por ser un país exportador, y a pesar de las retenciones, los precios de los productos alimenticios que se producen en el país y se venden en el mercado doméstico tienden a alinearse con los valores internacionales, que cotizan en dólares y que en los últimos años experimentaron una fuerte recuperación en los mercado mundiales.
Por ejemplo, entre enero y octubre, la canasta de alimentos básicos tuvo un aumento del 11,4%, mientras la inflación promedio fue del 9,8%. Y también supera el aumento del 9,6% que recibieron en los últimos 10 meses los sueldos de los asalariados no registrados (“en negro”) y que mayoritariamente tienen ingresos por debajo de la línea de indigencia.
Además, como la ayuda de los planes sociales se mantuvo sin cambios en 150 pesos desde abril de 2002, se estima que en los últimos meses se agravó la situación de los indigentes ya que creció la brecha entre sus ingresos y el costo de la canasta.
Con relación al mes previo a la devaluación, la canasta de alimentos básicos lleva acumulado un alza del 99,6%, muy por encima de la inflación promedio del período que fue del 70,2%.
En ese período, los sueldos de los empleados en negro apenas subieron el 25,9%.
También, aunque en menor medida, la canasta que mide la pobreza acumula desde diciembre de 2001 un aumento del 75,4%, por encima de la inflación promedio.
Así, si bien la suba de los precios afectó a toda la población, la más perjudicada fue la franja más pobre de la sociedad. Las familias que menos ganan destinan casi todo su ingreso a la compra de alimentos básicos.
Además, los datos de la primera mitad de este año marcan que el 70% de la gente que trabaja —en blanco y en negro, en el sector privado o público— gana menos de 800 pesos mensuales, cifra levemente inferior a la línea de pobreza de una familia tipo.
De estos datos la mayoría de los especialistas sostiene que ahora además del desocupado, la pobreza engloba también a gente con empleo, a diferencia de los comienzos de los 70 cuando en esa situación estaban las familias con el jefe de hogar desocupado. Otro dato es que la ayuda de 150 pesos mensuales de los planes sociales sólo cubre el 40% de la canasta de indigencia.
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