UNA FAMILIA TIPO NECESITÓ $859 EN JULIO PARA NO SER CONSIDERADA POBRE
Durante julio, el comportamiento dispar en la evolución de los precios de los bienes y los servicios hizo que creciera la pobreza y a la vez bajara la indigencia.
El mes pasado, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —el índice que se utiliza para establecer el nivel de indigencia— cayó el 0,2% con respecto a junio. Así, una familia tipo necesita 390,45 pesos para poder comer. Este indicador subió 1,4% en los primeros siete meses del año, según informó ayer el INDEC.
En cambio, la Canasta Básica Total (CBT) —que mide el umbral de la pobreza— llegó a 858,99 pesos para una familia tipo. Con este valor, esta canasta trepó un 0,25% en el mes. Y en el año aumentó 3,3%. Aun así, las dos canastas están por debajo de la evolución de la inflación, que acumula 5,5% en el año y subió 0,6% en julio.
La canasta alimentaria incluye sólo lo básico que una familia necesita para comer, mientras que la canasta total suma a los alimentos algunos servicios esenciales. Entre éstos figuran el alquiler de la vivienda, gastos en educación, salud, transporte y vestimenta.
Desde el Ministerio de Economía destacaron que en los primeros siete meses del año “la canasta básica subió por debajo del incremento que había tenido en el mismo período del 2005, cuando había aumentado 6,8%”.
La evolución de la inflación durante este año muestra que el ritmo de crecimiento de los precios de los servicios duplicó al de los productos alimenticios. Según el INDEC, en los primeros siete meses los servicios acumulan un alza de 8,1%, mientras que los bienes (fundamentalmente, alimentos) lo hicieron 3,9%.
En julio, los bienes cayeron 0,3% y los servicios subieron 2%. Esto determinó que en el mismo mes la canasta alimenticia, es decir, la indigencia, bajara, mientras la canasta total —la pobreza— subía.
A favor de la disminución de la indigencia jugó el hecho de que el mes pasado el rubro Alimentos y Bebidas no mostró variaciones en la medición oficial.
Esto se debió a que hubo una baja del 3% en el precio de las verduras y a que la carne siguió bajando por cuarto mes consecutivo. El INDEC arma la canasta básica alimentaria en función de los hábitos de consumo de la población. Toma en cuenta las necesidades de calorías y proteínas imprescindibles para una familia tipo durante un mes.
Tanto la canasta básica total como la alimentaria se arman cada mes con los precios relevados para medir la evolución de la inflación. Los datos de la canasta básica de alimentos y de la canasta básica total son utilizados por el INDEC para medir la pobreza y la indigencia, que es una subcategoría dentro de la pobreza.
Los últimos datos conocidos, correspondientes al segundo semestre del 2005, muestran que el 24,7% de los hogares del país son pobres. Y el 8,4% de las familias son indigentes. Así, uno de cada cuatro hogares está en la pobreza y 8 de cada 100 familias argentinas viven en la indigencia. La próxima medición de pobreza del INDEC se conocerá en setiembre, con los datos del primer semestre de este año.
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