UNA "GUERRA DEL AGUA" ENFRENTA A DOS MUNICIPIOS
Pese a que hace más de dos años que la lluvia no provoca inundaciones en los campos bonaerenses, vecinos y funcionarios de Saladillo y de Roque Pérez se enfrascaron en una verdadera guerra del agua alrededor del cauce de la laguna Indio Muerto, un clásico paraje de recreación y pesca del centro de la provincia situado en el límite de ambos distritos, a unos 150 kilómetros de la Capital.
Aquí creen que el espejo de agua corre el riesgo de desaparecer por una canalización clandestina realizada por un particular. En Roque Pérez, en cambio, sostienen que sólo se trata de una actitud de defensa para mantener la situación original de los campos y evitar las inundaciones provocadas por el rebalse del sistema lacunar -que llega a cubrir unas 2000 hectáreas-, cuya altura habría sido elevada artificialmente.
El caso llegó a la Justicia, donde la fiscal Patricia Hortel investiga el presunto desvío del cauce del arroyo Saladillo. En rigor, el delito, tipificado en el artículo 182 del Código Penal, se denomina “usurpación de agua”.
El impulsor de la causa es el titular del Club de Pesca de Saladillo, Oscar Adorno, que hace una semana promovió un corte de la ruta 205 para protestar por la situación y que también denunció acciones intimidatorias. Adorno reunió ayer a decenas de representantes de entidades de Saladillo que respaldan su planteo. “Esto es un verdadero desastre ecológico: la laguna se seca y se mueren los peces. Esto sin contar el impacto económico y social”, dijo.
El conflicto se inició a fines de 2005, cuando Luciano Emiliozzi decidió iniciar una obra de canalización en el campo que había adquirido a mediados del año anterior. El predio, lindero con la laguna Indio Muerto, posee terrenos bajos y suele inundarse.
Según comprobaron efectivos de la policía ecológica de la provincia, los trabajos encarados por Emiliozzi consisten en una canalización y un terraplén paralelo que tiene una extensión de entre 15 y 20 kilómetros. Como resultado de esa obra, que demandó más de seis meses, la laguna comenzó a escurrir y bajó su nivel.
Frente a esto, la comisión de defensa de la laguna reforzó un dique de contención para impedir que el agua siguiera escurriendo.
INTIMACIÓN
Hace una semana, la Autoridad del Agua dictó la resolución 356, por la que declaró la “clandestinidad” de la obra realizada por Emiliozzi, a quien intimó, en un plazo de cinco días desde la notificación -producida ayer-, a “restituir el terreno a su estado natural”. Además, fijó un plazo de 10 días para completar esa tarea. De incumplir la imposición, la Autoridad del Agua puede aplicar al propietario una multa de hasta 50.000 pesos.
El titular de ese organismo, Indalecio Oroquieta, señaló que la decisión de declararla clandestina impide seguir la obra. “Y si esto no se cumple -dijo- concurriremos con la fuerza pública para hacerlo nosotros”.
“Sabemos que son terrenos bajos, pero con la sequía actual deberíamos poder usarlos para producir, y esto no es posible porque desde el Club de Pesca se elevó la altura de la laguna”, contraatacó César Emiliozzi, hermano de Luciano; ambos propietarios del campo y de la firma Cascotera Vélez Sarsfield, dedicada a excavaciones. Según Emiliozzi, intentaron pedir autorización pra la obra en la Autoridad del Agua. “Pero se hizo todo muy burocrático y desistimos”, dijo.
Anteanoche, el Concejo Deliberante de Roque Pérez sancionó, por unanimidad, una resolución en la que solicitó la urgente intervención de la Autoridad del Agua y la paralización total de las obras a ambos lados de la laguna. Ayer, el intendente local, Hugo Oreja, llevó el documento en persona a La Plata y se lo dejó al director de Hidráulica, Daniel Corolli.
La fiscal Hortel, que en breve prevé tomar declaración al dueño del campo, consideró que, según los informes con que cuentan en el expediente, “intentan convertir campos ubicados en bajos en terrenos productivos poniendo en riesgo ambiental todo el ecosistema de la zona”, indicó.
En la polémica intervino el grupo ecologista local Ecos. Uno de sus integrantes, Gabriel Arisnabarreta, advirtió que “en época de sequía, como la actual, estos canales aceleran el secado de la laguna, pero en épocas lluviosas los terraplenes provocarán inundaciones imposibles de controlar al impedir el normal desplazamiento de las aguas”.
Arisnabarreta destacó, además, que “la laguna Indio Muerto constituye un recurso natural de incalculable valor por la vida silvestre, fauna, flora y biodiversidad”.
Este contenido no está abierto a comentarios

