Una hija que sigue buscando a su padre
La última vez que María del Carmen Ramallo vio a su papá, Santos Hilario Ramallo fue el 23 de octubre de 1977, cuando los grupos de tareas de la provincia de Buenos Aires se lo llevaron de su casa en San Antonio de Padua. La escena del secuestro fue muy violenta, y la familia quedó paralizada por el terror. No volvieron a tener noticias. Recién en 1980 hicieron una denuncia policial, que fue tergiversada, y en 1984 se presentaron ante la Conadep para consignar el secuestro de este militante de ATE que también había estado al frente de la Unión Obrera de la Construcción de Rosario. Mucho se ha escrito sobre la perversidad de la figura del desaparecido, pero María del Carmen, que hoy es docente en la escuela Juan XXIII de Roldán, sufre esa crueldad perfeccionada. Por distintos indicios que recogió en los últimos años, entre ellos el relato de una antigua interna de la colonia Psiquiátrica de Oliveros, cree que su padre pudo estar internado allí, en los años 90, y que sufría amnesia. Para su hija, que lo vio por última vez a los 17 años, es vital agotar hasta la última posibilidad de encontrarlo. Lo está buscando con la foto de los años 70, y por los datos que pudo recoger, advierte que hoy puede ser más delgado. Según el relato de la antigua interna que María del Carmen contactó de manera fortuita, un hombre que decía llamarse "Hilario con hache", estuvo internado alrededor de 1990 en Oliveros. "Era la misma muletilla que usaba siempre mi padre", afirmó María del Carmen, quien presentó la denuncia ante la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, donde el subsecretario del área, Víctor Aliprandi, aseguró que se harán todas las diligencias para averiguar si pudo estar internado en la Colonia Psiquiátrica de Oliveros. Como la mujer también había recurrido al centro asistencial, las autoridades revisaron las historias clínicas de los pacientes de la época donde pudo estar internado, y no lo encontraron. Resta buscar entre los N.N., una tarea que puede ser infructuosa, porque lo que se podrá saber es la cantidad de personas sin identificar que fueron tratadas en la colonia durante esa época, sin más datos. "No encontramos nadie que respondiera a ese nombre y apellido entre los pacientes de esa época, pero también buscaremos entre los NN", afirmó Oscar Pellegrini, director de la Colonia. Los pacientes sin identificar son una de las pistas que espera María del Carmen, quien también pegó la foto de su padre en distintos lugares, como el santuario de la virgen de San Nicolás. Así como un familiar lejano de Buenos Aires le dijo haberlo visto hace años, pero no pudo darle mayores precisiones. "Hace unos años, un hombre se acercó a la parroquia de la escuela en la que yo trabajo, preguntando por mí, y aseguró que volvería. Cuando le llevé la foto de mi papá a la persona que lo atendió, me dijo que era él. Durante todo este tiempo estuve esperando que volviera, y también hice muchas cosas para encontrarlo", afirmó María del Carmen. No le resulta fácil recorrer los lugares donde calcula que podría estar, por una cuestión económica. Le dijeron haberlo visto en Buenos Aires, Villa Constitución y hace poco tiempo, en San Pedro. Un conocido le comentó haberlo visto en una isla cercana a Victoria, pero las pistas se diluyen. Para buscarlo, escribió una carta que puso a circular en una cadena de correos electrónicos, acompañada de la foto de su padre. La pista de Oliveros le llegó de manera fortuita, cuando su marido fue a hacer una reparación en la casa de una mujer que vive en Granadero Baigorria, y en el transcurso de la conversación hablaron sobre la colonia psiquiátrica. Le contó que había conocido a un "Hilario con hache" en 1990, quien no recordaba nada sobre su familia. Desde entonces, esa fue la brújula de la búsqueda. ¿Por qué María del Carmen retomó esta búsqueda ahora? Por la confianza que le provoca la política de derechos humanos del presidente Néstor Kirchner, a quien planifica enviarle una carta. Y para no vivir con esa duda para siempre. Sabe que los desaparecidos que no fueron blanqueados como presos, o liberados tras su secuestro, fueron asesinados por los grupos de tarea. Y también conoce que el argumento de que "están todos vivos" fue utilizado para poner en duda la magnitud del genocidio. Pero su corazón de hija le dice que su padre está vivo. Para comunicarse con María del Carmen, existe un celular 156-755029 y la dirección electrónica [email protected]. También se la puede contactar en los teléfono 4960691, a través de Juan o Vani y del 156-939393, donde atenderá Sandra.
Este contenido no está abierto a comentarios

