Una institución ayuda a ex presos a encontrar empleo
El Patronato de Liberados de la provincia de Santa Fe, a cargo de Javier Garceche, se ocupa de la inserción social y laboral de aquellas personas que se encuentran en tránsito a la vida en libertad. Su principal función es la de reinsertar en la sociedad por medio de la educación y la capacitación a los liberados de las penitenciarías santafesinas, y así intentar bajar el nivel de reincidencia. Según las últimas cifras, el Patronato está trabajando con 3.380 liberados, de los cuales 1.300 pertenecen a la zona centro-sur de la provincia y de estos 800 son rosarinos. Los datos oficiales revelan que más de 400 consiguieron un trabajo, un 11 por ciento de las personas que están contenidas en la institución. El proyecto más inmediato del Patronato es la implementación de planes que permitan a las personas que dejan la prisión ingresar al mundo laboral: 30 de ellos en una obra edilicia de Arroyo Seco. También fogonean un proyecto de ley para la contratación de los ex convictos en la obra pública.Según comentó el director del Patronato, el 11 por ciento de los ex convictos registrados hasta el mes de marzo de este año consiguió trabajo. “No todos lo hicieron con la ayuda del Patronato”, aclaró, al tiempo que explica un proyecto laboral que le brindará trabajo a 30 personas. El convenio será firmado con una empresa de la ciudad de Arroyo Seco que está trabajando para la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo, y ubicará a los beneficiarios en tareas de la construcción. Además, ya se presentó un proyecto de ley para que las empresas a cargo de la obra pública deban contratar a liberados como un porcentaje de su mano de obra. “Hasta que esto no se implemente vamos a seguir realizando algunos convenios más chicos con distintas empresas”, destacó Garceche. También esperan la firma de otra propuesta que depende de la Secretaría de Desarrollo Social de la Nación. Ésta busca fomentar emprendimientos en el área productiva, para los cuales se concederían sumas de hasta 7 mil pesos que servirán para generar trabajo. “Para la implementación primero hay que firmar el convenio, hay que instrumentarlo y hay que capacitar gente”.Sin documentosUn problema con el que se enfrenta la institución es el de la indocumentación de los ex convictos. Normalmente, un gran porcentaje de las personas que egresan no poseen DNI. “Esto ocurre porque no poseían o porque en el momento de ser detenidos declaran que se les sustrajo y nunca más se les devolvió”, remarcó la licenciada Beatriz Fullone, coordinadora de la delegación sur del Patronato. Lo que hace la institución en estos casos es volver a documentar a estas personas. Con este fin se realizó un convenio con el Registro Civil. Todo lo necesario para realizar el trámite es brindado gratuitamente, desde la foto hasta la partida de nacimiento. “Esto se hace porque el documento es fundamental para realizar cualquier trámite”, continuó Fullone. AbusadoresEn la agenda 2006 esta pautado realizar un importante trabajo en materia de delitos contra la libertad sexual. El problema con aquellos que salen de las cárceles después de cumplir una condena por un delito sexual, es que tienen mayores probabilidades de reincidir que quien fue apresado por otras causas, según evalúan desde la institución. “Pensamos que alguien que está preso por robo, tal vez ofreciéndole otros recursos y otras alternativas pueda reacomodarse y reinsertarse en el entorno social que los espera cuando salen. Es mucho más fácil hacer que esta gente no reincida”, comento Fullone. El Patronato prepara trabajar con los reincidentes por este tipo de delitos desde dos lugares: a través de una terapia individual y por medio de grupos de análisis que permitan un acercamiento entre aquellos que vivan las mismas problemáticas, y que así se ayuden recíprocamente.La función fundamental del Patronato es la de proveer la capacitación profesional a quienes vuelven a ser libres, pero esto no es tan sencillo. Para que una persona pueda acceder a una capacitación debe tener un mínimo de conocimientos previos, y en la mayoría de los casos, los beneficiarios apenas saben leer y escribir. Así, al estigma de la persona que ha pasado por la prisión, se le suman los de esta índole. “El semiananalfabetismo es uno de los mayores problemas con los que debemos enfrentarnos. Quien no sabe leer, difícilmente pueda tomar un libro o entender el funcionamiento de una PC, que hoy en día es tan fundamental”, lamenta Garceche, y agrega: “Esto es un problema cultural, pero no sólo de los liberados, es un problema en el país”. “Es muy importante que este proyecto se apoye políticamente, porque si nosotros logramos que una parte de la población deje de delinquir, va a haber más seguridad y menos delitos; es un costo beneficio para todos”, comenta Fullone. Desde la institución consideran que el tema de la alfabetización es fundamental para prevenir la reincidencia, por eso fomentan el trabajo en los talleres, que comienza dentro del Servicio Penitenciario y continua en el Patronato. “No hay que buscar las causas de los delitos sólo en la pobreza. También tienen que ver lo educacional, lo cultural y la marginalidad. No todos los marginales son pobres, ni todos los pobres son marginales”, destacó por su parte Garceche.Planifican cómo integrar a las mujeres que dejan la prisión dentro de la estructura El Patronato de Liberados es una institución que sirve tanto a los hombres y a las mujeres que recuperan su libertad. Sin embargo resulta bastante llamativo el hecho de que el porcentaje de participación de las mujeres sea mucho menor que es de los hombres. Los directivos del Patronato han elaborado distintas hipótesis acerca de los causales de esta situación. Todo parecería indicar que se trata de una cuestión de “mandatos sociales”. “La mujer parecería estar condenada a hacer y superar todo sola”, comenta la licenciada Beatriz Fullone. Por su parte, Javier Garceche, supone que este hecho puede significar que la mujer posee mas facilidad para reinsertarse una vez recuperada la libertad.La realidad es que ninguna de estas teorías se han corroborado. Lo que si esta claro es que la mujer reclama mucho menos el servicio del patronato que los hombres. El proyecto que surgió para intentar solucionar esta problemática, es el de separar el horario en que deben firmar asistencia hombres y mujeres. “En muchos casos, notamos que no es falta de interés, es probable que se sientan incómodas al relacionarse con otros ex convictos. Y creemos que el tema del sexo tiene mucho que ver”. Además, se va a generar un espacio para que entre ellas puedan hablar sobre sus preocupaciones, sus problemas y su historia.Para la realización de estos proyectos se va a trabajar en conjunto con el Consejo de la Mujer, así como con distintas organizaciones de Derechos Humanos. “Lo que si es seguro, es que las mujeres tienen un nivel de reincidencia mucho menor al de los varones, sobre lo demás tendremos que seguir indagando”, concluyó Garceche.UNA TRANSICIÓN PARA VOLVER A LA SOCIEDADDesde hace aproximadamente dos años. el Patronato de Liberados se independizó totalmente del Servicio Penitenciario y comenzó a funcionar de forma autónoma. Con sedes en Rosario y en Santa Fe, cuenta con un equipo interdisciplinario de profesionales encargados de brindar a aquellos que recuperen su libertad las armas necesarias para su retorno a la vida en sociedad. “Nosotros logramos que los liberados se puedan insertar en esta sociedad que los ha marginado desde algún punto de vista”, enfatizó la licenciada en trabajo social Beatriz Fullone, coordinadora de la delegación zona sur de Patronato. En este sentido, otorgan desde atención médica y psicológica hasta asesoría legal, además de la tramitación del DNI a aquellos que no lo posean.El Patronato comienza a intervenir entre los 60 y los 90 días anteriores al egreso de las personas de las unidades carcelarias. La ley lo llama “tránsito a la vida en libertad”. En este período, una de sus funciones mas importantes es la de conducir y orientar las circunstancias para que este pasaje sea más ameno y para que el liberado pueda reinsertarse en la sociedad. El Patronato también funciona como un organismo de control. “Para la inserción se trabaja básicamente con el control y la supervisión”, remarca Garceche, “nosotros somos auxiliares de los jueces y si los beneficiarios no cumplen con lo que se les propone hay que informarlo”.
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