UNA INVESTIGACIÓN COMPLICA A LAS AUTORIDADES MILITARES ESTADOUNIDENSES
Las prácticas abusivas llevadas a cabo por soldados estadounidenses contra presuntos terroristas detenidos en la cárcel de Abu Ghraib, en Irak, que trascendieron al mundo en fotos difundidas por la prensa tuvieron antecedentes en la cárcel estadounidense de Guantánamo, Cuba, según una nueva investigación del Ejército de Estados Unidos.
Así lo señala una nota que el periódico The Washington Post publica hoy en su portada bajo el título “Las prácticas de Abu Ghraib se usaron primero en Guantánamo”.
Según la investigación que difunde el periódico, quienes llevaban los interrogatorios en Guantánamo “forzaron a un detenido a usar ropa interior femenina en su cabeza, lo enfrentaron a perros militares y ataron una correa a su cadena (…) meses antes de que la policía militar usara esas tácticas” en Afganistán.
The Washington Post añade que las técnicas “aprobadas por el secretario de Defensa Donald Rumsfeld para el interrogatorio de Mohamed Qahtani, el presunto vigésimo secuestrador en los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, fueron usados en Guantánamo a fines de 2002 como parte de un plan para quebrar al silencioso detenido”.
La investigación también respalda la suposición de que eran “técnicas aprobadas” las de colocar capuchas a los prisioneros o presentarlos desnudos ante mujeres y en posiciones “sexualmente humillantes”.
El periódico menciona que el general mayor Geoffrey Miller comandó la cárcel de Guantánamo antes de ayudar a iniciar las actividades en la de Abu Ghraib, en la que, semanas después de su partida, se utilizaron perros en los interrogatorios y hubo detenidos humillados y fotografiados desnudos.
El portavoz del Pentágono Bryan Whitman dijo que no se debe vincular el interrogatorio a Qahtani con los hechos de Abu Ghraib –por los que fueron condenados varios militares-, donde las prácticas realizadas no estaban autorizadas, más allá de cómo la policía militar de ese lugar las haya aprendido.
Ante una comisión del Senado, investigadores militares sostuvieron que las técnicas aplicadas al presunto vigésimo secuestrador eran agresivas pero no podían llegaban a ser torturas y que destacaron que las mismas lo hicieron hablar.
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