UNA MADRE NO SE RINDE Y LUCHA POR SU HIJO
La mujer que protagoniza desde hace ocho años una fatigada batalla judicial por recuperar a su hijo, presuntamente robado en el parto y vendido a un matrimonio que vive en España, pidió al juez de la causa que invalide el examen de ADN realizado en aquel país –y que resultó desfavorable a su reclamo– por considerarlo fraudulento, armado de acuerdo a los intereses de la pareja supuestamente apropiadora del niño.
El abogado de Alba Torres, Gonzalo Miño, presentó el viernes ante el juez de instrucción rosarino, Luis María Caterina, un pedido de nulidad sobre esos análisis, fruto del cotejo de la sangre de la mujer, del niño en disputa y de Lorena G, una joven oriunda de San Martín de las Escobas y que en 1993 estudiaba Medicina en Rosario. Los acusados –el torero sevillano Ángel Peralta Pineda y su esposa, Encarnación Rizzo Hurtado– niegan el robo del bebé y aducen haberlo adoptado por vía legal a Lorena G..
Miño explicó que el examen debe anularse porque se realizó con “serias irregularidades”. Se refirió a que el estudio se hizo sin permitir la presencia de un perito de parte de Torres, se les notificó un par de días antes de llevarlo a cabo –evitando la posibilidad de que la demandante o alguien en su nombre pudiera viajar a presenciar la medida– y, sobre todo, a la sugestiva diferencia de fechas de las extracciones de sangre a cotejar. “A Lorena, que dice ser la madre biológica, se le extrajo sangre el 31 de julio (de 2002) y al chico, le extrajeron el 6 de setiembre, más de un mes después. Si evaluamos que todo parece apuntado a realizar esa medida sin darnos la posibilidad de controlarla y que primero se obtuvo la sangre del chico y mucho después la de Lorena, podemos sospechar que se obtuvo el código genético de ella y, en función de eso, se buscó un patrón similar para forzar el resultado del examen, acaso con la sangre de otro niño”, desconfió el letrado, que exige un nuevo análisis de ADN con la debida participación de las partes del litigio.
El resultado de ese examen indicó que Alba Torres no es madre del menor.
Miño evaluó que el juez Caterina “debe exigir una medida seria para ser aceptada como elemento de prueba. No desconfiamos de la prueba, sino del material genético utilizado ¿Qué seguridad tenemos de que la sangre analizada sea la del chico?”, se preguntó.
Alba Torres sostiene que el 2 de noviembre de 1993 le robaron su bebé apenas nacido en Río Grande (Tierra del Fuego) para dárselo en adopción en forma irregular al torero español y a su esposa. Los médicos le habían dicho que el niño había muerto, pero nunca ella pudo ver el cuerpo.
Torres centró sus sospechas en Peralta Pineda desde que hojeó una revista española de farándula que reporteó al matador y en el que lo mostraba en fotos con su hijo adoptado. Se reconoció en ese niño lejano y asombrosamente parecido a ella. “Estoy convencida de que es mi hijo”, asegura.
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