“UNA MALA NOTICIA: NO PODÉS LLEGAR VIVO AL JUICIO”
Uno de los menores que acusó al cura Julio César Grassi por abuso sexual denunció ayer a la Justicia que dos hombres armados lo amenazaron para que cambiara su testimonio y favoreciera al sacerdote.
“Si no firmás una retractación, vas a ser un desaparecido”, fue una de las amenazas que habría recibido el menor conocido como Gabriel, según lo denunciado ante la fiscal Rita Bustamante.
Aunque la presentación se hizo ayer, los hechos habrían ocurrido el viernes 10 de octubre, seis días antes de que la Cámara de Apelaciones de Morón confirmara que Grassi irá a juicio oral acusado de abuso sexual, corrupción de menores y amenazas.
Según explicó el abogado Juan Pablo Gallego, representante del adolescente, dos hombres abordaron a Gabriel (quien tiene hoy 19 años) “en una zona de pocas casas cerca de Luján, donde había ido a buscar trabajo”.
“Te venimos a dar una mala noticia; no podés llegar vivo al juicio”, le dijeron, mientras uno de los hombres le hizo ver que tenía una pistola. En su denuncia Gabriel declaró que los hombres conversaron con él y entre sí por 45 minutos, con frases como “pegale un corchazo y dejalo tirado en la zanja”.
Entre otras cosas, describieron con exactitud y abundancia de detalles todas las actividades del adolescente, a qué lugares va, a quién ve, dónde estudia, etc. Le dijeron que tenía que firmar una retractación “para sobrevivir”, y que lo mismo debería hacer Ezequiel, el otro menor que denunció a Grassi por abusos.
El abogado Gallego señaló que Gabriel no hizo la denuncia enseguida porque “quedó aterrorizado; recién hoy se decidió a hacer la presentación en la Fiscalía”. Fuentes judiciales indicaron que la fiscal Bustamante estudiaba ayer las posibles medidas para la protección del chico.
La primera persona a quien Gabriel le habló de lo ocurrido fue a Enrique Stola, el psiquiatra que lo atiende. Precisamente Stola, recuerda Gallego, es una de las más de diez personas ligadas a la causa Grassi que denunciaron haber sido amenazados.
Stola fue perito de parte para determinar la veracidad de las acusaciones de Gabriel y Ezequiel en contra de Grassi. Hace dos meses denunció que dos hombres entraron en su casa, lo maniataron y se probaron sus ropas de manera intimidatoria.
La causa en la que será juzgado Grassi, titular de la Fundación Felices los Niños, comenzó en 2000 con una denuncia anónima presentada en Morón, y tomó estado público hace un año a través del programa televisivo Telenoche investiga.
Grassi fue detenido el 24 de octubre de 2002, y cuatro semanas después la jueza Mónica López Osornio le concedió una “libertad con restricciones”. Hace una semana, la Cámara de Morón rechazó las apelaciones planteadas por la defensa y dictaminó que Grassi sea juzgado por tres hechos de abuso sexual, dos de corrupción de menores y uno de amenazas.
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