UNA MISIÓN ARGENTINA BUSCA ACERCARSE AL “MILAGRO” INDIO
En apenas unos años, pasó a ser la niña mimada del capitalismo y el gobierno argentino parece no querer quedarse afuera del negocio. Se trata de la India, un subcontinente ambiguo y cruel, en el que se alternan unos niveles de mortalidad infantil y desnutrición escalofriantes, con empresarios que ya posan para Forbes o Fortune. Ese país en cuyas calles puede verse un imponente BMW abriéndose paso entre legiones de mendigos, se convirtió a pesar de eso —o por todo eso— en otra meca del capitalismo. Y hacia allí va la Argentina: a tratar de abrir un mercado que ya suma una clase media con 300 millones de consumidores, de los más de mil millones de habitantes de ese país.
A la cabeza de la comitiva estará, desde hoy, el canciller Jorge Taiana que, de común acuerdo con el presidente Néstor Kirchner, salteó la visita oficial a Caracas de esta semana para trasladarse directamente de Ginebra —donde participó del encuentro de la OMC— a la capital india de los negocios, Bombay (o Mumbay, como se llama ahora a esta legendaria ciudad), lugar de inicio de la gira. Junto a él, funcionarios de gobierno, un gobernador —el radical K Miguel Saiz, de Rio Negro— y un intendente socialista de Rosario, Miguel Liftchitz. No parece casual la elección: ambos están en la lista de dirigentes que el Gobierno se dispone a seducir, de cara a la elección del año que viene.
La comitiva está integrada además por una treintena de em presarios que van a participar de las rondas de negocios organizadas por ambos gobiernos.
“Este viaje lo venimos planificando desde hace tres meses —le dice a Clarín el subsecretario de Comercio internacional de la Cancillería Luis María Kreckler— y el objetivo es apuntarle a los 110 mil millones de dólares anuales que viene comprándole la India al mundo.”
Si bien el mercado indio estaba creciendo de manera casi geométrica para las exportaciones argentinas, el objetivo, según dicen en el Gobierno es, ahora, diversificar esas exportaciones. Y hacia aquí vienen a ofrecer desde las frutas frescas del valle de Rio Negro, a camarones, langostinos, leche, miel, vinos, químicos, plásticos, aparatos y máquinas eléctricas o conversores de GNC.
Décima economia mundial y segunda de los países en vía de desarrollo, la India viene protagonizando un boom económico que ya la ubica en las portadas de las revistas de negocios internacionales. Básicamente, por haberse convertido, a partir de un calificado material humano —sobre todo entre sus jóvenes universitarios— en un insólito proveedor de lo mas básico que necesitan hoy los países del primer mundo: trabajadores de la información.
El crecimiento de las puntocom y el desarrollo de altas tecnologías informáticas permite que hasta la actividad más impensada en condiciones de digitalizarse pueda subcontratarse a la India desde cualquier lugar del mundo. Un solo ejemplo: por cien dólares mensuales que cobra un contador indio, un gestor norteamericano logra que le haga a través de la Red la liquidación anual de renta de decenas de habitantes de Washington. Sólo en 2004 se hicieron de esta forma cien mil declaraciones de renta estadounidenses.
China vende hoy mano de obra barata. India, sencillamente su materia gris. Las proyecciones demográficas dicen, además, que para el 2020 India superará en cantidad de habitantes a China.
En ese mercado complejo intentara a partir de hoy, lunes, y durante toda la semana “venderse” la Argentina, aprovechando el paraguas de esta misión comercial que, al decir de los mismos funcionarios de gobierno, “tendría que haberse realizado mucho antes. A India la teníamos muy olvidada y ahora hay que recuperarla”. Por eso, el aire que le quieren dar a este viaje y la posibilidad cierta de que en no mucho tiempo, el propio Nestor Kirchner desembarque en esta tierra de leyendas, call centers, animales sagrados y software de última generación.
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