UNA MUJER QUE PADECÍA HEPATITIS B SOLVÓ SU VIDA GRACIAS A UN TRASPLANTE
Dos ablaciones múltiples -la octava y novena del 2003- se realizaron horas previas a la Navidad con la participación de unas 90 personas entre médicos y paramédicos. Una de las operaciones derivó en un trasplante de hígado que le salvó la vida a una mujer de 29 años, oriunda de Villa Gobernador Gálvez, que padecía de hepatitis B y ocupaba el primer lugar de la lista de emergencia nacional del Instituto Nacional Central Unico Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). La mujer -madre de dos hijas, de condición humilde y sin obra social- recibió del Ministerio de Salud de la provincia el apoyo económico (una cifra aproximada de 130 mil pesos) para solventar la intervención y el tratamiento posterior. La paciente, internada en el Instituto Cardiovascular Rosario (ICR), se recuperaba ayer favorablemente (ver aparte) de la intervención quirúrgica.
La historia de la primera ablación comenzó el martes pasado cuando desde el Hospital del Centenario informaron que había fallecido una donante espontánea de 43 años, tras haber sufrido un accidente cerebrovascular hemorrágico de tronco.
Se ablacionaron los dos riñones, el corazón (sus válvulas se destinaron al Incucai) y el hígado. Uno de los riñones se trasplantó en el Hospital Italiano. Y, el hígado lo recibió Marisa Mareco en el ICR. La operación comenzó el 23 y terminó el 24 a las 3.
La ministra de Salud de la provincia, Claudia Perouch, dijo ayer en diálogo con La Capital que se tomó una decisión de emergencia al definir operar a la paciente en el ICR. “Estuvo internada en el Provincial y luego pasó al Centenario. Estuvimos por enviarla al Argerich, pero allí había problemas de insumos, entonces se la intervino en el ICR”, detalló la funcionaria.
Perouch aseguró que por el tratamiento completo (trasplante y medicación posterior con dosis de gamaglobulina) la provincia abonará unos 130 mil pesos. “El presupuesto llegó a Santa Fe hace pocos días, horas antes que yo asumiera en el ministerio. Habitualmente la ayuda la presta Desarrollo Social de la Nación, pero esto fue una emergencia nacional. En el futuro definiremos junto al Cudaio los pasos a seguir para que Nación subsidie este tipo de casos”, señaló.
La segunda ablación
Cuando todos los profesionales que participaron de la intervención quirúrgica se disponían a abandonar sus puestos de trabajo fueron sorprendidos por la posibilidad de una nueva ablación, esta vez denunciada desde el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca).
“Eran las 9 cuando nos llamaron del Heca para decirnos que acababa de fallecer un paciente de 40 años por un accidente cerebrovascular. Sin la más mínima protesta de nadie, todos nos pusimos nuevamente a trabajar, esto lo quiero destacar. Por sólo dar un ejemplo, la coordinadora de trasplantes, Melina Baracco, hace 72 horas que está en pie. Acá nadie pasó la Nochebuena con su familia”, señaló el subdirector del Centro Unico de Donación Ablación e Implante de Organos (Cudaio), Armando Mario Perichón.
En esta segunda ablación intervinieron no sólo los médicos del Heca y del Cudaio sino también profesionales del Hospital Argerich y la Fundación Favaloro de Buenos Aires. Se extrajeron el corazón, hígado, córneas y riñones. Pero a diferencia de la primera intervención, la historia no tuvo final feliz.
“Cuando estábamos en medio de la cirugía, un profesional de la Fundación Favaloro detectó un nódulo pulmonar de sospecha maligna. Tuvimos que mandarlo por avión para analizar inmediatamente a Buenos Aires. El resultado acaba de llegar (por las 13 de ayer). Estamos todos muy mal porque debido al cáncer ningún órgano se podrá trasplantar, sí tal vez las córneas”, precisó Perichón.
El médico explicó que en estos casos el trasplante no es posible de realizar porque los órganos podrían estar afectados con una metástasis. Por ese motivo, todo lo que se ablacionó se encuentra ya bajo el análisis de especialistas en Anatomía Patológica.
Las córneas (órganos con menos riesgos de ser afectados por células cancerígenas) podrían correr otra suerte si se determina -en los próximos tres días- que se pueden trasplantar.
“Sentimos mucha alegría por el caso de la joven a la que se le pudo salvar la vida, pero también estamos destruidos por el resultado de esta última ablación. Por eso, subrayo una y otra vez el esfuerzo de todos en esta fecha tan especial: enfermeros, mucamas, los choferes de ambulancias del Sies (Sistema Integrado de Emergencia Sanitaria), la gente del aeropuerto, los agentes de seguridad. Y por supuesto la familia que decidió donar los órganos de un ser querido y que ahora se entera de que padecía esta enfermedad. Todo esto es muy duro”, dijo Perichón.
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