UNA MUJER QUE PESA MÁS DE 250 KILOS RECLAMA QUE LA INTERNEN CON URGENCIA
“Lo único que quisiera es que para el Día del Amigo me ayudes a conseguir un tratamiento”. Esa era la frase que permanentemente le repetía Delia Ludueña a sus amigas, entre ellas, Ana María Benítez. Delia tiene 50 años y desde fin del año pasado hasta ahora subió más de 120 kilos. “Así no puedo seguir. Necesito una ayuda urgente”, repite llorando la mujer que ahora pesa más de 250 kilos. La paciente se presentó ayer en la Defensoría del Pueblo para reclamar asistencia. “El problema de esta señora no es estético, sino que hay riesgo de vida”, señaló el defensor del Pueblo, Carlos Bermúdez, quien adelantó a La Capital que mañana la mujer “será internada en el Hospital del Centenario” para que le practiquen distintos estudios y así poder elaborar un diagnóstico.
Desde hace años, Delia viene sufriendo problemas de exceso de peso. Hasta diciembre del año pasado pesaba 120 kilos. Pero a partir de entonces comenzó una desenfrenada carrera en la que permanentemente fue ganando kilos. Ahora está pesando más de 250 kilos.
“Así no puedo seguir. Necesito que alguien me revise y haga un diagnóstico que determine por qué se produjo este aumento de peso tan grande en tan poco tiempo”, remarcó la paciente.
Delia concurrió hace tiempo al Hospital del Centenario y pidió que la internaran para practicarle estudios. “La directora me dijo que mi caso no era para internar”, protestó poco antes de agregar que para ella trasladarse de un lugar a otro implica grandes esfuerzos, que cada vez son más difíciles de poder realizar.
La mujer comentó además que tiene graves dolores en sus piernas, padece calambres y tiene dificultades para sentarse, caminar, subir o bajar de un vehículo. Pero ahora tampoco puede dormir, se agita demasiado, le cuesta respirar y hasta tiene problemas para hablar.
“No la puedo ver sufrir. Necesitamos que alguien la auxilie”, comentó Ana María, su amiga de “toda la vida”.
Ella fue quien convocó a los distintos medios de comunicación para que sacaran a la luz el caso. “Recurrí a la prensa cuando me di cuenta de que el Estado no daba respuestas”, indicó antes de comentar que ayer decidió subirla a un auto y llevarla hasta la puerta de la Defensoría del Pueblo. “Estaba decidida a dejarla ahí sentada hasta que alguien entendiera lo que está sufriendo esta mujer”, apuntó.
Delia y su amiga llegaron a la Defensoría del Pueblo poco después de las 11. “Creo que este problema lo vamos a poder encausar”, aseguró a La Capital el defensor del Pueblo.
Bermúdez se mostró interesado por el caso y apuntó que “no se trata de un problema de estética sino que aquí hay riesgo de vida”. Inmediatamente apuntó que mañana una abogada de esa dependencia acompañará a Delia hasta el Hospital del Centenario donde “la internarán para practicarle distintos estudios que permitan elaborar un diagnóstico”.
El funcionario admitió que “desconocía que los hospitales no están preparados para afrontar casos de obesidad”.
Ana María comentó que tras la entrevista que mantuvieron ayer en la Defensoría del Pueblo, “Delia recobró la sonrisa y ahora tiene una esperanza”. Luego recordó que la paciente “permanentemente pedía que para el Día del Amigo se le consiguiera un tratamiento médico”. Y aparentemente, así será. Bermúdez se comprometió a “seguir de cerca el caso” y verificar que reciba la atención que necesita.
“Estoy dispuesta a poner todo de mi parte para salir adelante”, dijo Delia, quien no tiene empleo ni obra social. “Vivo porque mis dos hijos y mis amigas no me abandonan”, señaló la mujer que pelea por un diagnóstico y un tratamiento. Luego intentará comenzar la difícil carrera de descenso de peso para poder recobrar su vida activa.
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