UNA MUJER SERÁ JEFA DE GOBIERNO EN ALEMANIA
Angela Merkel será canciller de Alemania en un gobierno de coalición entre conservadores y socialdemócratas. Así lo anunciaron ayer los dos principales partidos alemanes, después de mantener varias reuniones durante el fin de semana para sentar las bases del futuro ejecutivo de Berlín. Con todo, será la primera mujer en ocupar el puesto y, también, la primera de la ex Alemania Oriental.
“En primer lugar, me siento bien. Y segundo, tenemos mucho trabajo por delante”, declaró Angela Merkel en una conferencia de prensa monótona, en la que no sonrió hasta que una periodista danesa rompió la formalidad reinante al preguntar: “¿Cómo se siente?”. Merkel, una doctora en Física de 51 años, es casada y no tiene hijos.
Por el lado socialdemócrata, el actual canciller Gerhard Schroeder da un paso al costado a cambio de obtener ocho ministerios para su partido, entre ellos el de Exteriores y el de Hacienda.
“Somos conscientes de que la parte socialdemócrata será menor que en la coalición anterior. Es necesario llegar a un compromiso y esa necesidad ya se refleja en el reparto de ministerios tal y como están”, explicó por su parte el presidente del Partido Socialdemócrata, Franz Müntefering.
Mientras en la cúpula conservadora el acuerdo fue aprobado por unanimidad, entre los socialdemócratas reinaron las caras largas. El visto bueno de los principales dirigentes del partido se alcanzó después de tres horas de discusiones y con dos votos en contra y siete abstenciones.
“Déjennos tranquilos. ¿Qué estamos, en el zoológico?”, se enojó incluso el “ministeriable” Peer Steinbruck con los periodistas que esperaban una declaración a la salida de la sesión.
La pérdida de la cancillería es difícil de digerir para un Partido Socialdemócrata que quería luchar hasta el final por la continuidad de Gerhard Schroeder. Pese a que los conservadores tienen cuatro escaños más en la Cámara Baja del Parlamento, los socialdemócratas defendieron hasta el último momento su derecho a seguir en el poder.
Pero también hubo gestos de victoria en las filas de Schroeder, no sólo por el hecho de que los conservadores obtuvieran con el 35,2 por ciento de los votos uno de los peores resultados de su historia en las elecciones del pasado 18 de setiembre. Además, los socialdemócratas protagonizaron una recuperación espectacular durante la pasada campaña electoral. Contra todos los pronósticos, quedaron a menos del uno por ciento de Merkel.
“Necesitamos a Schroeder”, insistía anoche uno de los representantes del ala izquierda socialdemócrata, Ludwig Stiegler, con la esperanza de que el canciller saliente acepte un ministerio (tal vez el de exteriores) bajo el liderato de Merkel. Schroeder, sin embargo, habría dicho que quiere dejar la política y comenzar una nueva etapa en su vida, junto a su mujer Doris y a su hija de cinco años adoptada en Rusia.
Las discusiones sobre la conformación del futuro gobierno, de todas formas, todavía no terminaron. Durante unas tres semanas, los dos futuros partidos gobernantes negociarán punto por punto la política de los próximos cuatro años. Todas las decisiones se escribirán en un largo “pacto de coalición”, un documento vinculante que marca la agenda política del futuro ejecutivo. Cada partido someterá el texto a la aprobación de los delegados a un congreso partidario. Sólo entonces estará sellada la alianza conservadora-socialdemócrata.
En el reparto de poder anunciado ayer, los conservadores se quedan con la cancillería, el ministro de la cancillería (o jefe de gabinete) y los ministerios de Economía, Agricultura, Defensa, Educación, Familia e Interior. Los socialdemócratas, por su parte, ocuparán con sus dirigentes las carteras de Relaciones Exteriores, Hacienda, Trabajo, Transporte, Sanidad, Justicia, ayuda al Desarrollo y Medioambiente.
Cada una de las fuerzas tendrá por lo tanto ocho personas en la mesa del gabinete, aunque en el caso de un empate, quien decida será la canciller. Para los socialdemócratas, entre todos estos ministerios, son clave el de Hacienda (porque decide sobre el presupuesto y por ende sobre el trabajo del resto de las carteras) y también los de Trabajo y Sanidad, áreas con graves problemas en las que hay que aplicar reformas.
La impronta conservadora del futuro gobierno se ve reforzada por el hecho de que la presidencia esté ocupada por el ex director del FMI Horst Köhler (un hombre de Merkel) y la Cámara Baja tenga a partir de noviembre un presidente conservador.
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