UNA MUJER VENGATIVA SEMBRÓ SOSPECHAS E INCERTIDUMBRE
Los agentes de la Tropa de Operaciones Especiales detuvieron en nuestra ciudad a una mujer que urdió una siniestra trama, propia de una novela policial, con intención de vengarse de su ex compañero, pero más allá de lograr ese objetivo lo que consiguió fue sumir en un preocupante estado de zozobra e incertidumbre a numerosos empresarios y sus respectivos grupos familiares.
La investigación de las TOE dio comienzo en noviembre de 2003 cuando un conocido industrial denunció haber recibido una carta anónima, presuntamente redactada por la afligida madre de un joven que había sido invitado a participar en el secuestro de un integrante de su familia. La misiva de la mujer que abundaba en detalles sobre lo planificado por el grupo delictivo que tentaba a su hijo, también ofrecía datos de la futura víctima y daba señales acerca de quien podía estar detrás de la maniobra.
Por aquel tiempo, las víctimas llegaron a ser tres, pero con el correr de los meses otras personas llegaron a la Policía para referir hechos de similares características. Pero para ese entonces, ante la sospecha de estar en el umbral de un secuestro extorsivo, la situación ya había sido puesta en conocimiento de la Justicia federal y era examinada exhaustivamente.
El hilo de la pesquisa fue seguido durante un largo tiempo y se debieron sortear no pocas dificultades, dado que nada se sabía de la fuente emisora de esos mensajes alarmantes. No obstante, algunos escasos indicios reunidos cuando todavía los agentes tanteaban en la oscuridad, habrían de conducir hasta una mujer de mediana edad, la misma que algún tiempo atrás había estado relacionada sentimentalmente con el hombre sobre el cual, los anónimos hacían recaer las más graves sospechas.
En las últimas horas, personal de las TOE, con una orden de allanamiento librada por la Justicia federal, irrumpió en un domicilio céntrico ubicado en la misma manzana donde tiene asiento la Jefatura de policía y allí sorprendió y detuvo a la dueña de casa, una tal María Eugenia D., quien no sería otra que la redactora de los inquietantes mensajes.
En ese mismo domicilio los agentes hallaron y secuestraron una máquina de escribir, además de sobres y hojas de papel, similares a los utilizados para enviar los anónimos. También aparecieron otros papeles con datos referidos a los destinatarios de las cartas, sus actividades comerciales y costumbres familiares. Entre otros elementos, los agentes se incautaron de sobres y hojas con membrete de la Legislatura Provincial que María Eugenia D., puntera política, solía frecuentar.
Finalmente, lo que las TOE sacaron a luz fue que, lejos de maquinar una maniobra extorsiva, esta mujer despechada sólo buscaba vengarse de su ex compañero -un empleado de Gobierno con quien tiene un hijo-, convirtiéndolo en el blanco de las peores sospechas.
Consultados acerca de este caso, voceros de la policía santafesina dijeron que no existía en esta mujer animosidad alguna hacia sus víctimas que elegía al azar y además que, de lo actuado por ella no surge delito federal alguno, por lo que ahora las actuaciones sumarias derivaron – “sólo por molestias”-, al Juzgado de Faltas.
Las mismas fuentes hicieron notar que, hasta el momento, el secuestro extorsivo se mantiene en nuestro medio con promedio cero y que lo actuado en función de prevenir esta clase delitos en nuestro medio ha dado siempre resultados positivos.
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