UNA MULTITUD DE JÓVENES MARCHÓ A LUJÁN
Una multitud de jóvenes venció el cansancio y caminó 65 kilómetros hasta la basílica de Luján para pedir por la patria y las necesidades de los más pobres.
Poco después de las 6 de la mañana, la imagen de la virgen -que había partido ayer al mediodía del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers- llegó a la cabecera. Fue recibida con aplausos y con cientos de pañuelos que agitaban los jóvenes que ya habían completado el trayecto.
La bienvenida de los peregrinos estuvo a cargo del arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Rubén Di Monte, quien destacó la masiva participación en esta trigésima edición que tuvo por lema “Madre, ayúdanos. Queremos ser un solo pueblo”.
Todos buscaban hacerse notar entre la muchedumbre. Algunos con pancartas, otros con banderas, viseras o pañuelos con la imagen de la Virgen.
A diferencia de otros años, esta vez fueron muchos los que se quedaron a la misa de las 7, que fue presidida por el cardenal Bergoglio y concelebrada por una decena de obispos de la provincia eclesiástica de Buenos Aires.
Durante su homilía, Bergoglio aseguró que los argentinos quieren ser “un solo pueblo, una familia” y aseguró que para eso no necesitan de “ninguna ideología revanchista que pretenda redimirlos”.
“Nuestro pueblo hunde sus raíces en un anhelo de fraternidad y deseo de familia. Hoy venimos a decirle a la Madre que queremos ser un solo pueblo, que no queremos pelearnos entre nosotros y que nos defienda de los que quieren dividirnos”, pidió el cardenal porteño delante de los miles de fieles que participaron de la misa central.
Tras agradecer a quienes cumplieron por trigésima vez con el “rito” de venir a la “Casa de la Madre”, Bergoglio instó a los jóvenes a “cargar con tantos hermanos nuestros que, a la vuelta de esta visita, seguramente tendremos que levantar”.
En las intenciones de la misa también se elevó una plegaria por los jóvenes que sufren y se le pidió a la patrona de la Argentina que “aleje la violencia y la muerte en todas sus formas”.
Si bien la Comisión Arquidiocesana de Piedad Popular -organizadora de la marcha- no quiso dar cifras oficiales sobre la cantidad de peregrinos, la policía bonaerense estimó que este año se superó “ampliamente” el millón de personas.
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