UNA NENA DE DOS AÑOS CAYÓ A UNA PISCINA
La menor se encontraba en su domicilio de Lamadrid 2760 cuando cayó a la pileta. Al ser advertido por su madre, alrededor de las 13, la mujer requirió auxilio a la policía.
A los pocos minutos arribó al lugar un móvil de la Patrulla Urbana que rescató a la niña y logró sacarla de un paro cardiorespiratorio en el que se encontraba, para trasladarla de inmediato al Hospital Vilela, donde a poco de llegar sufrió otro paro cardiorrespiratorio.
Fuentes del hospital precisaron a última hora de ayer que la niña se encuentra bajo asistencia respiratoria y reiteraron que su estado es “crítico, muy grave”. La investigación del hecho está a cargo de la comisaría 21ª, que tiene jurisdicción en el domicilio donde ocurrió el accidente.
Cabe recordar que es el segundo suceso de características similares que se produce en la semana, dado que días atrás una niña cayó a un tacho de pintura que sus padres utilizaban para transportar agua, y se encuentra en grave estado, también internada en el Hospital de Niños Víctor J. Vilela.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) recuerda con el inicio de cada temporada de verano que son muy frecuentes los accidentes en piletas de natación y a partir de ello recomienda que los chicos estén siempre vigilados por adultos, dado que, aunque sepan nadar, nunca lo deben hacer solos, porque pueden golpearse o sufrir un calambre.
En igual sentido recomienda que los padres no dejen que los menores corran cerca de las piletas para evitar que puedan caerse y lastimarse o caer en la piscina con el consiguiente peligro de ahogarse. Asimismo, plantea que se advierta a los niños para que no se tiren de cabeza en las zonas bajas de la pileta, dado que son muy frecuentes los casos de traumatismo de cráneo.
La Sociedad Argentina de Pediatría también propicia que no se confíe en los flotadores ni en los juguetes inflables, ya que pueden darse vuelta o desinflarse en el momento menos pensado. Considera también que los flotadores que se colocan en los brazos de los menores son muy poco seguros, ya que si los pequeños levantan los brazos se hunden.
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