UNA NOCHE SIN TANTA IRONÍA
Un Mario Pergolini sorprendentemente conmovido (sus dos compañeros de conducción no dudaron en calificarlo de “maricón”), se despidió de la pantalla de Canal 13 después de cuatro temporadas. Solo, parado en medio de la oficina de producción del programa, vacía luego de la “mudanza”, tomó una foto de otros tiempos de él con Adrián Suar que había quedado tirada y que le había alcanzado De la Puente ante de irse. “¿La tiro?”, le había preguntado. “No, dejá, la tiro yo”, había sido su respuesta. Ya en soledad, y luego de sacar la foto del portarretrato, de doblarla prolijamente, de guardarla en su bolsillo y de hacer una pausa reflexiva, concluyó: “… Estuvo bueno”. Fin.
Okey, podemos acordar en que actuar no es su fuerte. Sin embargo, no deja de ser significativo que el tipo duro, el contestatario, el rebelde, el que no transa nunca, haya elegido para la despedida montar un paso de comedia emotiva digna del mejor Sandrini dejando de lado cualquier, ácida y previsible, ironía. Ya las había habido, aunque tampoco en cantidades fuera de lo normal, durante el programa.
Si algo caracterizó al último programa, del año y en el 13, de Caiga quien caiga (miércoles a las 23), fue la mesura. Definido como un repaso por lo mejor del año (no un refrito, que conste), no se cargaron demasiado las tintas de la manera en que, conociendo la debilidad de Pergolini por la pirotecnia verbal y la chicana siempre rendidora, alguno pudo esperar.
Por supuesto no faltaron las alusiones a Marcelo Tinelli ni a Suar, pero todo dentro de un contexto general en el que primó el fair play. Todo empezó con un bumerang que le regalaron del canal (Suar, Pablo Codevilla y Coco Fernández), “porque siempre vuelve” y se cerró con una placa con algo de lápida: “2002-2005, Estar en casa fue muy bueno”.
En el medio se sucedieron los diferentes bloques: con la “gente insalubre” que pasó durante el año por el programa (De Rato, Aznar, Grondona, Patti, Lita de Lazzari); el Top Ten de la Televisión; el resumen político del año, el “Proteste ya!” de Malnatti y una entrega de premios de las cucarachas con dos galardones demoledores: “Mejor conductor de programas pedorros terminados en match” (no es difícil imaginar quien lo ganó) y el “Me-va-como-el-orto-y-no-voy-a-cambiar- porque-soy-terco-como-una-muula”, para Nicolás Repetto. El rating lo acompañó con 17,1 puntos (según Ibope), que ubicaron a CQC en el “Top Five” del día.
“Nos estamos yendo, no porque quisiéramos irnos” había empezado diciendo el conductor en la apertura sobre la ida del 13. “Tampoco porque nos hayan echado”, agregó De la Puente, extendiendo el suspenso hasta el cierre en que Pergolini explicó los motivos. “Creemos que no se puede estar toda la vida boqueando, levantando ciertas banderas, y después, por una cuestión de dinero o conveniencia, obrar de distinta forma”, dijo. “No nos vamos; terminamos acá nuestro contrato y no nos pareció conveniente renovarlo debido a que el canal tomó una decisión respecto a su programación”.
Porque como dijo a pura ironía en algún momento de la noche: “Se va un programa pseudo-inteligente, pero no se hagan problema, vienen otros”. Como ocurre siempre.
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