UNA OLA DE CALOR PONE EN GRAVE PELIGRO A UN MILLÓN DE ITALIANOS
La vida de un millón de italianos está en peligro, anunció ayer alarmado el ministro de Salud Pública, Francesco Storace, debido a la ola de calor que amenaza tener consecuencias peores que hace dos años. Fue el mismo día en que el Instituto de Estadística de Italia reveló que la canícula durante el verano de 2003 mató a casi 20 mil personas, la mayoría ancianos y enfermos crónicos.
Hasta ahora se estimaba que el número de fallecidos en Italia por las altas temperaturas de 2003, que produjo decenas de miles de muertos en el hemisferio norte, era de 8000 personas. El nuevo dato de casi 20 mil puso a los italianos en el primer lugar de las víctimas fatales en Europa, con Francia en el segundo lugar con 15 mil muertos.
En Tortona, Piamonte, la ciudad donde se encuentra el santuario de Don Orione, Matteo Mensi, un “ragazzo” de 18 años, murió ayer durante un partido de fútbol debido a una descompensación cardíaca que le causó un golpe de calor. Los médicos atribuyen al solazo y la humedad las razones del deceso del joven, pero hoy tendrá lugar una autopsia a fin de establecer qué causó la descompensación cardíaca.
Su muerte se suma a la de otros cuatro italianos que en los últimos dos días también perdieron la vida a raíz de las altas temperaturas. Se trata de tres ancianos de entre 77 y 85 años y de un turista austríaco de 60, que fallecieron en Bolzano, Bergamo, Jesolo y Mestre.
Según los meteorólogos hoy se podría vivir la peor jornada y el tiempo ofrecería una tregua hacia el fin de semana, gracias a varias perturbaciones atmosféricas que arriban del Atlántico. Bolonia, Milán y Turín proseguirán con el nivel 3 de emergencia (el más alto) en los próximos días. Pero hoy entrarán en el nivel 3 también Roma y Brescia, con sensaciones térmicas que oscilan entre los 38 y 40 grados debido a la combinación de la alta temperatura y los porcentajes persistentes de humedad.
Los hospitales y los servicios del 118 —el número telefónico para las emergencias de salud en Italia— fueron movilizados a pleno, mientras que carabineros y policías controlan y ayudan a miles de ancianos que viven solos y en precarias condiciones. Como son millones las personas de edad y en frágil estado de salud que carecen de aire acondicionado en sus casas, se ha dispuesto en las emergencias trasladarlos a centros comerciales, supermercados, cines y todos los lugares públicos que cuentan con climatizadores de aire para tenerlos allí durante las horas de mayor calor, entre las 11 y las 17.
Las altas temperaturas agravan la escasez de agua que se registra desde hace meses en el centro norte de Italia por la falta de lluvias suficientes en el invierno y la primavera. La sequía ha puesto de rodillas a más de 180 mil unidades de producción agrícola en el norte de Italia. Está en peligro una de cada tres cosechas de maíz, arroz y otros cereales. Están perdidas las producciones de frutas y verduras.
“El cuadro es desolador en las regiones septentrionales, en particular en la llanura Padana, donde los daños podrían superar los 3.500 millones de euros”, afirmó ayer la Confederación Italiana de Agricultores. Las cifras son superiores a las de 2003.
El gran calor y la fuerte humedad han provocado además un intenso estrés a las vacas lecheras, cuya producción ha bajado alrededor de un 10%, según los tamberos del norte de Italia.
La legendaria cuenca del río Po, que atraviesa de oeste al este la península para desembocar en el mar Adriático, ofrece un panorama desolador por la falta de agua. En algunos tramos el gran río puede ser atravesado a pie.
La sequía no sólo está afectando la agricultura por la falta de agua para los riegos, sino que acentúa los peligros de “blackout” porque en buena parte el sistema eléctrico italiano funciona con usinas de hidroelectricidad. Y las reservas de agua de los embalses que alimentan las centrales están en el nivel mínimo.
Guido Bertolaso, el secretario de Estado a cargo de la Protección Civil, dijo ayer que hay reservas de agua suficientes sólo para los próximos 15 días en el norte de Italia. Lluvias se necesitan y con urgencia, explicó.
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