UNA OLA DE PROTESTAS ACORRALA AL PRESIDENTE DE BOLIVIA
Miles de manifestantes se concentraron hoy en torno a la plaza principal de La Paz, donde se encuentran los palacios de Gobierno y del Congreso, para exigir la nacionalización de los hidrocarburos. Sectores opositores llegaron desde la vecina ciudad de El Alto y se ubicaron en las bocacalles de los cuatro accesos a la plaza principal, donde la Policía había instalado cordones de seguridad para impedirles el paso.
La policía utilizó gases lacrimógenos para alejar a los manifestantes que intentaban romper el cerco. “Nuestra marcha es pacífica y nos están gasificando. Vamos a declararnos en huelga de hambre, aquí donde estamos”, declaró Eliodoro Equiapaza, dirigente de la Central Obrera de El Alto, que convocó a la marcha. “Ingresaremos a la Plaza Murillo para tomar el Parlamento y declararnos en huelga de hambre hasta recuperar nuestros recursos naturales”, agregó Roberto de la Cruz, dirigente comunal de El Alto.
Distintas organizaciones sociales bolivianas partieron hoy desde la vecina ciudad de El Alto hacia La Paz para exigir la nacionalización del gas y petróleo, en una semana clave sobre el futuro del gobierno de Carlos Mesa, acorralado por una polémica ley de hidrocarburos que debe promulgar o vetar. Además, sectores políticos pidieron ayer al presidente que defina su posición en torno a la ley al estimar que la indefinición del mandatario mantiene en vilo al país.
La primera jornada de protesta sorprendió también al jefe del MAS, Evo Morales, y a centenares de cocaleros que resultaron afectados por el bloqueo realizado por mineros en la ruta entre las ciudades de Cochabamba y Oruro, que conecta con La Paz y la frontera con Chile. La Policía confirmó además el cierre de las vías entre Oruro y Potosí y la vía que une esa ciudad con Sucre.
Morales tenía previsto incorporarse a la marcha que partió esta mañana desde la localidad de Caracollo (a 199 kilómetros de La Paz) hacia la capital. El vehículo del dirigente opositor fue retenido en el puente de Tapacarí, en la localidad de Parotani, a unos 160 kilómetros de Caracollo.
En declaraciones a una medios locales, Morales le exigió a Mesa que se decida de una vez a “tomar posesión de los campos petroleros” mediante la estatal petrolera YPFB y “sumarse a los reclamos del pueblo y no seguir defendiendo a las trasnacionales”.
Mesa tiene plazo hasta mañana para vetar, promulgar o hacer observaciones puntuales a la ley sobre el futuro de los hidrocarburos, aprobada por el Congreso, y que establece que las petroleras que operan en Bolivia deberán pagar 18% de regalías más 32% de impuestos. La norma generó críticas desde las petroleras extranjeras hasta los grupos opositores, que exigen la renuncia de Mesa o el llamado a elecciones.
“Que el presidente decida”, exigió ayer el presidente del Congreso, Hormando Vaca Díez, al tiempo que varios legisladores advirtieron que una mera “observación conceptual” a la ley abre la posibilidad de que quede vigente la actual norma de Hidrocarburos, cuya abrogación fue aprobada en un referéndum realizado en julio de 2004. El diputado Gustavo Torrico, del MAS, aseguró que en caso de que se mantenga vigente esa normativa “los sectores sociales pueden incendiar al país”.
Tras el fracaso de la convocatoria de Mesa a un diálogo nacional para alcanzar un consenso, la escalada social parece imparable.
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