UNA PARTE DEL PARQUE ESPAÑA COLAPSÓ Y CAYÓ AL AGUA CON CUATRO PESCADORES
Unos 500 metros cuadrados en la franja sur del parque España se desmoronaron y cayeron al río, junto con cuatro pescadores que fueron a dar al agua entre los escombros. Uno de ellos quedó internado en el Sanatorio Británico con politraumatismos, pero fuera de peligro. Sólo la suerte y el día nublado que ahuyentó a la gente del parque explican que el episodio no haya sido una verdadera tragedia.
Mario y Roberto Fraticelli (padre e hijo), Fabián Ciesco y Amílcar Novara nacieron de nuevo. Estaban pescando en la explanada, a la altura de la desembocadura de calle San Martín, cuando al mediodía los sorprendió un temblor que no les dio tiempo a reaccionar. De golpe, el piso se vino abajo y se encontraron en el agua.
Roberto (38 años) estaba, junto con su padre (de 66) y su cuñado Fabián (30), justo en el medio del segmento que colapsó. “Estábamos pescando lo más tranquilos desde la mañana, y de golpe empezó a desmoronarse todo el piso. Corrimos pero no llegamos a tierra firme, así que caímos junto con un hombre (Novara, de 67) que estaba más al costado”, recordó.
Los pescadores fueron rescatados por la Prefectura y atendidos por el Sistema Integral de Emergencia Sanitaria (Sies), que trasladó a Novara al sanatorio. El médico de guardia del Británico, Marcelo Pastor, diagnosticó una luxación del hombro derecho y quebradura de tobillo y peroné izquierdos. El jefe de Traumatología que lo atendió, Guillermo Bruchmann, fue el encargado de la reducción (reacomodamiento) bajo anestesia del hombro. Al cierre de esta edición, Pastor afirmó que Novara quedaría internado y sometido a más estudios, ya que querían determinar con una resonancia magnética la naturaleza de un fuerte traumatismo en una rodilla.
Los otros tres hombres se fueron por sus propios medios. Roberto Fraticelli sufrió una pequeña herida en la rodilla y su padre, que es asmático, fue nebulizado y estabilizado inmediatamente.
“Este es un milagro, no sabés lo que es caer entre los pilotes y los adoquines que se te vienen encima. Fue igual a un terremoto”, contó Ciesco, que junto con su cuñado volvió al sitio a ver la postal de la que había sido parte.
Cuando La Capital llegó al lugar, Defensa Civil ya había cercado el paseo y una lancha de Prefectura actuaba en el lugar, donde un buzo se sumergía para investigar. “Díganles que si encuentran mi bicicleta la saquen”, gritaba Fraticelli del otro lado de la valla, aún en cueros y con la pierna derecha pintada con Pervinox.
La instantánea mostraba un hueco de unos 40 metros lineales por 12 de ancho, las barandas rotas y retorcidas como alambres, un río que se había tragado parte del paseo y el corte transversal de la obra que había colapsado: un muelle de madera abajo, pilotes de cemento, tierra y el suelo de adoquines que pisa cualquiera que camina por el lugar.
El intendente Miguel Lifschitz y el secretario de Obras Públicas, José Garibay, se hicieron presentes en el lugar. “Mañana (por hoy) vamos a pedir al Instituto de Mecánica Aplicada de la Facultad de Ingeniería un peritaje más ajustado”, dijo Lifschitz, consciente de que “evidentemente hubo una falla, pero tenemos que ver a qué motivos responde”. Y Garibay abundó: “Además del diagnóstico para ver cuál fue la causa de este último colapso, se hará una verificación de todo el muelle para asegurarnos, antes de volver a habilitarlo, de que no pueda ocurrir lo mismo en otro sector. Y después se tendrá que reconstruir la parte que colapsó”.
Un grupo de curiosos se juntó en el lugar y los comentarios no paraban. “No fue una tragedia porque el día está feo. En un domingo de sol y no mucho calor esto está repleto de gente”, dijo uno. “Ya una vez tuvieron que apuntalar una parte del parque”, comentó otro. Y Fraticelli recordó que a la mañana le había llamado la atención un pequeño hundimiento en el suelo, donde se había formado un charco, pero no le dio importancia en su momento.
La zona del derrumbe forma parte del extenso paseo peatonal del parque que se hizo en dos etapas. La primera fue coincidente con la construcción del mismo parque y del centro cultural, y llegó aproximadamente hasta la explanada donde los chicos patinan o conducen autitos eléctricos. Eso fue en 1992, cuando se reforzaron con pilotes de cemento los muelles de madera que sostienen el paseo. Dos años después se hizo la segunda parte, desde la explanada hasta el límite del Centro de la Juventud. En este último tramo es donde el paseo colapsó y se derrumbó.
El accidente tiene otros antecedentes. Hace unos diez años, una parte del paseo, la ubicada justo enfrente del Centro Cultural Parque España, también se derrumbó y obligó a un costoso trabajo de reparación. Y hace poco tiempo, una franja a espaldas del Centro de la Juventud también sufrió un hundimiento que obligó a las autoridades a prohibir el acceso al público.
El paseo que se levanta sobre los viejos muelles va desde el centro cultural hasta el comienzo de los viejos galpones portuarios, a la altura de la continuación de Sargento Cabral. A partir de allí y hacia el sur, la barranca está rellenada y hay un muro de contención.
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