Una postal de quién es Juan Orlando Rolón
El siguiente relato es parte de una entrevista realizada en las últimas horas al Dr. Jorge Pedraza, abogado santafesino, hombre muy interiorizado con las causas vinculadas a la defensa de los derechos humanos y a la lucha por el enjuiciamiento de quienes tuvieron una participación directa o indirecta en los sucesos ocurridos durante la última dictadura militar en nuestro país. Actualmente, es el letrado patrocinante de Carolina Guallane (o Paula Cortassa), joven de 26 años que logró conocer su verdadera identidad y reencontrarse con la familia de sus padres biológicos (desaparecidos desde 1977), después de una lucha de años que todavía continúa.
Los hechos – que fueron oportunamente relatados por los periodistas José Luis Pagés y Juan Carlos Tizziani, a través de una exhaustiva cobertura de lo que ocurrió aquella semana de febrero de 1977- son sólo una muestra de lo que fue el Coronel retirado Juan Orlando Rolón, uno de los máximos responsables de los crímenes del terrorismo de Estado en la provincia.
Juan Orlando Rolón llegó a ocupar el cargo de Jefe del Area 212 del Comando del Segundo Cuerpo del Ejército en 1976 y en 1981, incluso fue nombrado Ministro de Acción Social. Después de la firma del presidente Néstor Kirchner del decreto que posibilita la extradición de los militares requeridos por la justicia internacional, muchos recuerdos vuelven a la memoria, los mismos que día a día habitan los recuerdos de un ayer presente, y los mismos que constantemente buscan excusas para volver.
Pedraza, comenzó la entrevista haciendo referencia a uno de los hechos que mas impacto público ha tenido en los últimos años, a raíz de la incansable lucha que ha llevado adelante Carolina Guallane, Paula Cortassa. Las imágenes pasan por lo ocurrido momentos antes del operativo llevado a cabo el 11 de febrero de 1977, en el domicilio de calle Castelli al 4500, que da origen al calvario de la joven.
El relato del abogado comienza con una aclaración sobre el papel que tuvo Rolón en los hechos ocurridos durante la última dictadura militar en Santa Fe:”todos los operativos ´antisubversivos´ partían de la orden de la jefatura del Area 212, y el destacamento de inteligencia 122, que era donde se reunía toda la información, y se ejecutaban a través de Rolón”.
Luego, el letrado comenzó puntualmente el relato de lo ocurrido aquellos días de 1977: “el día anterior (10 de febrero) se había detenido en el peaje del Túnel Subfluvial, a un dirigente montonero, Emilio Feresín, y a un familiar, que lo acompañaba, quienes aún se encuentran desaparecidos”.
Pedraza afirmó que “según las versiones que se pudieron recoger y por informes de Inteligencia posteriores a las detenciones, surge la información sobre la casa de Castelli y Blas Parera”.
“Al día siguiente desplegaron un operativo impresionante que comenzó en horas de la siesta…había unas 50 personas maquilladas, con pelucas, vigotes, simulando que iban a jugar un partido de fútbol, (…) heladeros con sus carros blancos, de donde sacaron las armas y cañones, rodearon la casa que pertenecía a la Familia Maciel, propiedad del Director de Movilidad de la Gobernación” indicó el abogado patrocinante de María Carolina Guallane. El relato continuó: “los agentes se pusieron en semicírculo y comenzaron a atacar la vivienda. Dentro de ella, se encontraban los dos hijos del por entonces Director de Movilidad de la Gobernación, de 9 y 12 años, que estaban solos en el hogar. El Padre estaba en el garage oficial y la madre en el Cementerio”.
La narración sigue con todos los detalles de la forma en la cual, se procedió a atacar la casa, en donde supuestamente estaban alojados los dirigentes montoneros que eran buscados por los militares. A pesar del fuego incesante, abierto contra la casa, también ubicada en la calle Castelli, los pequeños pudieron resguardarse bajo una mesa que había en el lugar, que los protegieron de los escombros y de la mampostería que caía producto de los ataques.
Jorge Pedraza luego reprodujo parte del diálogo que mantuvo con los hijos de Maciel -ahora adultos- sobre lo ocurrido aquel día. Según relató, “los pequeños – que no comprendían lo que ocurría – escucharon la voz de un megáfono que les advertía que salieran de la vivienda con las manos en alto” por lo que “salieron caminando despacio, en medio de sollozos, con los brazos arriba a enfrentarse con el semicírculo de agentes que los apuntaba con las armas y los cañones”.
La niña, habría comentado años después a Pedraza, que “el que parecía que era un jefe, le dijo a otro: “mirá que me parece que nos mandamos una cagada…nos equivocamos”, en referencia a la agresión perpetrada contra “aquel objetivo militar”.
Los hechos se sucedieron hasta la llegada del padre de la familia, quien por entonces, ya se había enterado del desarrollo del operativo. “Las autoridades a cargo, trataron de explicarle que había sido una equivocación, lo que no alcanzó para evitar que el hombre fuera a hablar directamente con el responsable del operativo: el Coronel Juan Orlando Rolón”.
Según las versiones recogidas en los últimos años, se habría dado intencionalmente esa dirección para demorar el operativo contra el objetivo real, a fin de brindar más tiempo a la familia Cortaza a huir del lugar.
”Cuando se estaban retirando las fuerzas militares, el destinó les jugó una mala pasada y quiso que una mujer de la cuadra se acercara a los efectivos militares para advertirles de su error” dijo Pedraza, tras lo cual, “la vecina señaló la casa donde realmente se encontraban las personas buscadas”. El relato del abogado continuó con lo que el letrado expresó “fue un secreto guardado durante muchos años a la familia”.
Pedraza comentó que “fuera de sí por lo ocurrido, Maciel se dirigió al Distrito Militar a reclamarle al Coronel Rolón lo que había ocurrido. Tras identificarse, es atendido por el jefe militar quien ya había dado órdenes de dejarlo ingresar, previendo los motivos de la visita”.
Según contó Maciel a su círculo íntimo, “al entrar a la oficina encontró a Juan Orlando Rolón, profundamente consternado por lo ocurrido. El militar le pidió perdón por lo hecho, culpando del error al militante detenido el día anterior, dando a entender que en el seguimiento realizado él había dado la información incorrecta”.
“Inmediatamente, Maciel sacó de su cintura un revólver calibre 38, y le apuntó a la cabeza de Rolón diciendo: “mire si yo me equivoco ahora como usted se equivocó y le disparo un tiro…”, sostuvo Pedraza quien continuó el relato indicando que “Rolón dijo para tranquilizarlo: “quedese tranquilo que a ése que nos hizo equivocar ya le dimos su merecido”. Maciel bajó el arma, y consternado se retiró. La familia se enteró de este hecho, recién 20 años después, en un testimonio que nunca pudo ser volcado a la justicia.
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