UNA PROPUESTA PARA EVITAR UN ABORTO
La sentencia de la Suprema Corte de Justicia bonaerense en favor del aborto terapéutico de una mujer de 35 años y con casi cinco meses de embarazo había quedado firme a las 13 de ayer. Pero pocas horas antes, el director general del Hospital Universitario Austral, José Luis Puiggari, y el director médico de ese establecimiento, Eduardo Schnitzler, les enviaron una nota a las autoridades del hospital Evita, de Lanús, donde está internada la mujer, para ofrecerles, primero, una segunda opinión del diagnóstico y, después, un tratamiento cardiovascular para intentar que nadie muera: ni la madre ni el bebe.
Horas después, según fuentes sanitarias, el doctor Schnitzler se comunicó con las autoridades del hospital de Lanús. Hasta entonces, no hubo respuestas. Finalmente, a las 13, la sentencia en favor del aborto terapéutico quedó firme. Mientras tanto, el posible nuevo tratamiento para la mujer se manejaba en el más absoluto hermetismo. Una calificada fuente del caso confió el dato a LA NACION, que más tarde fue corroborado por la abogada de la mujer, Silvina Bardelli, y por el director del Hospital Universitario Austral.
La defensora oficial dijo: “Es cierto. Hubo un ofrecimiento de una clínica. Un ofrecimiento nebuloso. Es lo único que sé. Además, si bien me mantengo en contacto porque quiero saber cómo evoluciona la salud de la mujer, mi trabajo ya terminó”.
Consultado por LA NACION, Puiggari afirmó: “No ofrecemos soluciones mágicas, y de ninguna manera ponemos en duda la idoneidad del equipo médico del hospital Evita, de Lanús. Sólo ofrecemos colaboración para hacer un diagnóstico y aportar la opinión de nuestro equipo del área de cirugía cardiovascular. Es un esfuerzo solidario para con la paciente, el niño y los profesionales que la atienden”, dijo el director del Hospital Universitario Austral.
Desde esta unidad sanitaria se envió, además, un comunicado en el que sostiene que “el Hospital Universitario Austral puso a disposición del Hospital Interzonal de Agudos Evita sus equipos de Cardiología y Cirugía Cardiovascular; con el fin de asistir a una paciente de ese hospital que padece miocardiopatía dilatada con deterioro severo de la función ventricular, episodios de insuficiencia cardíaca descompensada y limitación de la capacidad funcional, así como endocarditis bacteriana y arritmia crónica con alto riesgo de morbilidad materno fetal, sumado a otros factores de riesgo”.
Entretanto, una secretaria del hospital Evita dijo a LA NACION: “Llame el día lunes antes de las tres de la tarde, a la oficina de admisión”. En off the record, un médico del centro de salud dijo que la mujer no estaba internada, y que la decisión de continuar, o no, con el embarazo era de ella.
Desde el principio
El caso comenzó a tomar estado público cuando la mujer se presentó ante la Justicia a pedir autorización para interrumpir el embarazo. Eso le habían indicado en el hospital Evita, de Lanús, pese a que el aborto terapéutico, según el artículo 86 del Código Penal, no es punible. Los riesgos estaban probados, según los informes médicos: la mujer tiene dos hijos, una niña de 13 años y un varón de cinco, que nacieron en partos prematuros y estuvieron en incubadoras, contó a LA NACION la doctora Bardelli.
Además, perdió dos embarazos. El 17 de mayo, el Tribunal de Familia Nº 2 autorizó el aborto.
Pero el tutor ad litem y el asesor de menores que representaban al bebe por nacer apelaron.
El caso -se dijo- llegó a la Corte, que rechazó los recursos presentados por los representantes del feto. “El caso no debió llegar a esta instancia. En todos estos meses, los médicos no le cambiaron la medicación por sus enfermedades. Toma seis o siete drogas que podrían afectar el embarazo. Pero no sabemos cómo está el feto, no aparece en los informes”, dijo la defensora oficial.
Según le dijeron a LA NACION, la mujer ya no está internada y todavía no se le practicó el aborto terapéutico. Al cierre de la presente edición la mujer embarazada tampoco se había comunicado con las autoridades del Hospital Universitario, según aseguró Puiggari. Por lo que la historia continúa abierta.
Un embarazo complicado
Fines de febrero
La concepción: la mujer quedó embarazada aproximadamente a fines de febrero. Poco tiempo antes había perdido un embarazo. Era el segundo aborto espontáneo, según fuentes judiciales. Sus hijos vivos, una niña de 13 años y un varón de 5, nacieron en partos prematuros.
29 de abril
La presentación: con 11 semanas de embarazo, la mujer se presentó ante el Tribunal de Familia Nº 2 de Lomas de Zamora. Los médicos del hospital Evita, de Lanús, le habían pedido que solicitara una autorización judicial para poder practicarle un aborto terapéutico. La defensora oficial Silvina Barbelli fue designada para representar a la mujer. Se nombró como tutor ad litem del feto a Axel Nacher, y el asesor de Menores e Incapaces Angel Villadeamigo se hizo cargo del caso.
17 de mayo
Planteo de nulidad: el mencionado Tribunal de Familia autorizó el aborto terapéutico. Los representantes del bebe por nacer presentaron un planteo de nulidad y dos recursos de inaplicabilidad de la ley.
24 de junio
Ante la Corte: el caso llegó a la Suprema Corte de Justicia bonaerense. El lunes 27, el presidente del máximo tribunal provincial, Héctor Negri, convocó a una sesión de acuerdo extraordinario para resolver el caso.
Por seis votos contra tres, la Corte rechazó los planteos de Nacher y Villadeamigo por lo que aceptó que se practique un “aborto terapéutico”.
29 de junio
Apelación: el miércoles, la Corte fijó, debido a la urgencia, un plazo de 48 horas para apelar y otras 48 horas para que la otra parte revisara la medida.
1° de julio
Sentencia firme: ayer, a las 13, la sentencia quedó firme. Nadie había recurrido el fallo. el aborto terapéutico estaba autorizado.
Al mismo tiempo, el Hospital Universitario Austral se ofrecía para brindar una segunda opinión y, eventualmente, un tratamiento para intentar salvar las dos vidas: la de la madre y la del hijo por nacer, que ya cursa la semana 20a.
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