UNA ROSARINA NO ENCUENTRA AL ESPOSO NI A SU HIJO DESAPARECIDOS EN TAILANDIA
Una rosarina, Carolina Vardabasso Blanco, de 29 años, fue arrastrada por una de las olas gigantes cuando estaba con su esposo, el ingeniero mecánico porteño Diego Talevi, y su pequeño hijo Bruno, cuando paseaban en una playa de la isla tailandesa Phi Phi.
Según refirió a La Capital su hermana Sandra, quien reside en la zona oeste de Rosario, su hermana alcanzó a contarle por teléfono luego del desastre que ella había vista cuando auxiliaban al marido y al hijo luego de ser alcanzados por las olas, pero después no supo nada más de ellos.
Carolina vive en Kuala Lumpur (Malasia), a tres cuadras de las Torres Gemelas. Su hijo Bruno nació en Singapur y su esposo Diego trabaja para una empresa alemana en Kuala Lumpur.
Carolina permanece internada con luxación de tobillo y contusiones varias en un hospital de la ciudad de Krabi, a 80 kilómetros de la isla Phi Phi.
El gobierno argentino habilitó dos teléfonos (011-4819-8171 y 4819-7887) para dar información a familiares o amigos de las víctimas, informó la Cancillería, que sostuvo que hasta anoche no se habían confirmado víctimas mortales de nacionalidad argentina.
La embajada argentina en Tailandia trata de contactarse con otros siete argentinos que estaban de vacaciones en la zona y que aún no se comunicaron con sus familiares, tras el terremoto y ola de maremotos en el sudeste asiático.
Carlos Faustino García, embajador en Tailandia, dijo que la representación argentina en Bangkok trabaja para contactarse con estas personas, aunque aclaró que no están consideradas como desaparecidas.
García explicó que a través del pedido de familiares y de otras fuentes se supo que “había 14 turistas argentinos en la zona en el momento que ocurrió la catástrofe y otros dos más que son residentes”.
“Se sintó fuerte”
Daniel Rossi, un ingeniero argentino que trabaja hace nueve años en Asia, dijo ayer desde Kuala Lumpur que el temblor “se sintió que era grande y parecía que no terminaba más”.
En declaraciones telefónicas, Rossi comentó que “acá, en Kuala Lumpur, afortunadamente no se tuvieron que lamentar víctimas fatales”.
Sin embargo, aseguró que “se sintió fuerte el temblor y se notaba que era algo que duró bastante. Se sintió como tres minutos, que en fenómenos como estos, parecen interminables”.
Rossi, quien nació hace 58 años en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, y vivió más de 20 años en Mendoza, agregó que “se sentía que se movía todo. Los que hemos vivido en Mendoza conocemos bien esa sensación”.
“En la isla de Pinang, al norte de Kuala Lumpur, a unos 300 kilómetros de aquí, hubo una situación similar a la de las islas occidentales de Indonesia, Sri Lanka, el sur de la India, Malasia, las islas Maldivas y extensas áreas costeras de Tailandia, Birmania, Bangladesh, con olas gigantes, llamadas tsunamis, que arrastraron gente y hubo varias víctimas”, aseguró.
El profesional argentino mandó un mensaje de tranquilidad, “ya que los 22 argentinos que trabajan conmigo acá, en esta obra hidroeléctrica, gozan todos de buena salud”.
Rossi trabaja para la empresa argentina Impsa, que está en Asia hace nueve años, y volvió hace un año y medio a Kuala Lumpur para trabajar en el Proyecto Bakun, un emprendimiento hidroeléctrico en la isla de Borneo.
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