UNA SALA PARA VER CINE ARGENTINO
A unos cincuenta metros del Trump Tower, a pasos de la Quinta Avenida, a tres cuadras del Central Park y frente a un negocio de venta de sopas y tuna sandwiches flamea inmensa la bandera argentina. Es el 12 West 56th Street o el Consulado Argentino en Nueva York.
Allí, hace exactamente 23 días, con la proyección de Nueve reinas, se inauguró la sala Kilómetro 9300, un espacio de proyección de películas con 120 sillas. Se trata de un lugar sobrio y elegante, con piso de madera y cortinas negras que también se usa para conciertos.
La iniciativa fue conjunta, entre el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y el cónsul Juan Carlos Vignaud, que “soñaba con ver películas de Gardel en pleno Manhattan”. Orgulloso, Vignaud recibió a Clarín en su oficina y contó el origen de la apertura de la sala. “La idea principal de instalar un lugar donde ver películas tiene dos objetivos que, si todo sigue bien, se cumplirán en el futuro. El primero es la difusión de filmes nacionales entre posibles distribuidores de películas en los Estados Unidos. El segundo es organizar retrospectivas y ciclos para que la comunidad argentina que vive en Nueva York o cualquier interesado en la cultura argentina sepa que, por ejemplo, todos los miércoles puede venir aquí a ver cine del país. Totalmente gratis.”
El Consulado tiene desde hace varios años una activa agenda de eventos culturales en su edificio. Suelen organizarse allí galas benéficas (el 6 de noviembre es la anual, en el Rockefeller Plaza), clases de tango, conciertos y muestras de pintura y fotografía. El cine era una disciplina en la que no habían incursionado nunca. Hasta ahora.
Vignaud observó que, por ejemplo, en el Festival de Cine Latinoamericano del Lincoln Center “el cincuenta por ciento de las películas que se muestran son argentinas”. Eso lo llevó a desear tener un espacio de proyección dentro del Consulado. Sin embargo, Kilómetro 9300 —la sala lleva ese nombre por la distancia entre Nueva York y Buenos Aires— todavía tiene que esperar para contar con una programación propia. “El INCAA es el que debe coordinar los ciclos y las proyecciones privadas para probables interesados en comprar las películas —explica Vignaud—. Lo que aportamos nosotros es la lista de contactos. Tenemos diez películas en videocassette ahí dentro, pero esperamos la autorización del INCAA. Y, seguramente, arrancaremos con algún ciclo que tenga al tango como eje temático.”
Además, en el Consulado aprovecharán la infraestructura de la sala para bajar desde el satélite la señal de TyC Sports. Además de la programación deportiva, también se podrá ver el canal Volver, que suele pasar viejas películas argentinas.
Kilómetro 9300 es la primera sala que el INCAA abre fuera del país. Una pequeña argentina rodeada por los edificios más altos y encantadores del mundo.
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