UNA SANTAFESINA DE 17 AÑOS ES CAMPEONA NACIONAL DE FILOSOFÍA
En la casa de los Stávole hoy no es un domingo más. Están todos ansiosos. La abuela llegó temprano, aunque uno de los hermanos todavía duerme. El timbre no para de sonar; llegan los primos y otros tíos. En el garaje, un pasacalle espera preparado para ser tendido: “Agosta: íestamos orgullosos de vos. Te queremos mucho..!”. En breve, la leyenda atravesará algún sector de la terminal de ómnibus, a la que Agustina llegará en menos de dos horas. Van a ser las 11 de la mañana; la familia conversa en su casa con El Litoral.
“La Agu”, como le dicen los cercanos, termina de ganar las IX Olimpíadas Argentinas de Filosofía, organizadas por la Asociación Olimpíada Argentina de Filosofía, en Coordinación con la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, y con el auspicio de Unesco. Compitió con 120 chicos de todo el país, después de haber sido seleccionada en el certamen zonal, en el que habían participado 4.527 alumnos de todas las provincias argentinas.
“Fue inesperado; no dimensionamos bien esto”, dice Juan, su papá. Es técnico constructor, pero tiene un negocio de transporte en el mismo barrio Fomento 9 de Julio, donde vivieron siempre. Su esposa es profesora de Educación Física.
“No hay antecedentes en la familia de algo así; yo quería que fuese al Industrial pero evidentemente salió con otro perfil”, dice Juan tratando de explicar el logro de su hija. “Lo de la nena nos cayó…, porque nosotros no somos profesionales. Debe haber algún gen, porque esto no es gratuito”, interpreta Mafalda, la abuela de descendencia italiana. Su casa es la preferida por Agustina para leer, porque allí está tranquila y puede concentrarse.
“Esto nadie lo pensó. Incluso cuando le hablamos, nos dijo que no se había puesto nerviosa, que había contestado todo lo que sabía y nada más. Después cuando nos enteramos, empezamos a gritar todos”, relata Ana, su hermana.
Regreso y ansiedad
Agustina es la mayor de tres hermanos: ella cumple los 18 en diciembre; Ana Paula está por cumplir 15, y Francisco, que tiene 16. Hicieron la primaria en la Escuela Fátima, pero después se cambiaron a la San José de Guadalupe.
La ansiedad no es sólo de la familia. Desde el colectivo, Agustina habla con El Litoral telefónicamente y cuenta tener el mismo sentimiento.
“Estoy ansiosa por llegar. Cuando llegue, no veo la hora de ver a mi familia y a mis amigos, que no pararon de mandar mensajes desde que se enteraron”, dice.
Los ejes temáticos de la competencia giraron en torno de tres tópicos: qué es la ética, qué es la política, y qué es la ciencia.
“Mi tema era sobre política. Siempre me interesó la cuestión desde las humanidades, y también por lo que veníamos desarrollando en la escuela”.
El examen consistió en preguntas sobre interpretación de textos, más posiciones personales que debían ser fundamentadas según los autores trabajados. El tema era la inclusividad social, y los textos, de pensadores antiguos, modernos y contemporáneos: Platón, Hobbes, Castoriadis, entre otros.
“Teníamos una última pregunta en la que debíamos volcar todo lo que veníamos leyendo. Era como el cierre del examen. Y allí, mi planteo fue que el Estado debe garantizar un orden, pero también la inclusión, para que no haya tantas brechas entre los diferentes sectores sociales”, contó Agustina.
La joven humilde, generosa, sensible, de condiciones humanas buenísimas, y tan compenetrada en lo suyo que le cuestan las tareas del hogar -“ella es la encargada de las bebidas en la casa, y bebidas nunca hay”, revela el papá-, se enfrentará ahora con dos grandes desafíos.
Por un lado, elegir la carrera a seguir: “es muy raro, pero lo de la Filosofía lo tomo como un complemento. Ya rendí el examen de ingreso para abogacía, pero tampoco estoy convencida de eso. Tal vez sea Relaciones Internacionales”, le dice a El Litoral. Por otra parte, representar ni más ni menos que a su país en las Olimpíadas Internacionales que se harán el año que viene en Roma.
“La verdad es que todavía no caigo. Es un orgullo muy grande, y además, ser una santafesina. Estoy feliz. Todo esto es como muy raro”, dice.
Agustina se emociona, pero ello no impide que dispare una última reflexión.
“Las olimpíadas son más de lo que buscamos. Había chicos de todas las provincias interesados en la situación del país. En el debate de cierre, se te ponía la piel de gallina cuando veías cómo tantos chicos debatían lo que nos pasa con tanta pasión. Eso da mucho aliento; demuestra que la juventud no está perdida”.
Este contenido no está abierto a comentarios

