Una tragedia más social que criminal
El hombre de 52 años que alojaba en su casa de la zona oeste a niñas y adolescentes de 10 a 18 años fue indagado ayer bajo los cargos de facilitamiento de la prostitución, corrupción de menores y abuso sexual por la jueza de Instrucción Alejandra Rodenas. El acusado exhibió una actitud renuente a dar explicaciones, dio un testimonio ambiguo y no fue claro en su exposición, según fuentes de la causa. Permanecerá preso porque los delitos que se le atribuyen no son excarcelables.José K. es el hombre años detenido el viernes pasado en su casa de Deán Funes y Felipe Moré donde residían o utilizaban como lugar de encuentro unas seis chicas menores de edad que ejercían la prostitución. Dos jovencitas de 15 años y una nena de 10 años que había escapado de un hogar para menores dijeron que se habían iniciado en la prostitución por su cuenta, pero que el Viejo les daba alojamiento. De acuerdo con las declaraciones de las menores, solía administrar el dinero de las más chicas.La policía llegó hasta la casa de José tras recibir la denuncia de una mujer que buscaba a su hija R., de 15 años, desde hacía dos semanas. Por datos de los vecinos, la mujer llegó hasta la vivienda de José, donde la encontró junto a otras tres menores. Las cuatro estaban semidesnudas y drogadas. José K. fue detenido por agentes del Centro de Atención a la Víctima de Delitos Sexuales.La joven de 15 años, otra chica de 15 hallada en la vivienda de José y E., una nena de 10 a la que encontraron en el sótano de una galería céntrica fueron alojadas en la sección femenina por el juez de Instrucción Juan Leandro Artigas. El juez interviene para garantizar la tutela de las chicas (ver aparte). Ayer les tomó declaración y ordenó que fueran revisadas por el médico forense. Todas ellas contaban con una intervención judicial previa del juzgado de Menores Nº 2, que deberá resolver dónde alojarlas. La magistrada hizo pública su impresión acerca de que un conflicto social de esta naturaleza excede los alcances de una intervención judicial, pese a que, existe mérito para imputar al viejo José de un delito. "Nosotros podemos reunir los extremos típicos que hacen a la figura del abuso, reprochar penalmente, aplicar un castigo. La sociedad necesita de estas medidas ejemplares. Pero eso no es lo único que el Estado tiene que hacer. El Estado tiene otros recursos para resolver un conflicto que no es del derecho penal".Respecto a la situación del imputado, la jueza Rodenas admitió que "existe un principio de sospecha que amerita su indagatoria", pero aclaró que en un caso de estas características la intervención de la Justicia penal no basta para dar cuenta del problema: "El reproche penal es sólo una parte de la cuestión. Ahora, si queremos tener una mirada integral del tema y pensar qué significa la prostitución infantil, tenemos que ser cautelosos. Porque el discurso del derecho no alcanza para entender esa conflictividad. Ahí aparecen cuestiones que tienen que ver con la ausencia del Estado y la marginalidad".En ese sentido, la magistrada resaltó la necesidad de prevención y de articulación de políticas sociales desde el Estado municipal y provincial y las organizaciones intermedias. "Si enfocamos esto desde una mirada solamente moral, vamos caer en un reproche de las conductas de estas chicas que no ayudará a pensar políticas de cambio. Claro que es reprochable moralmente lo que se le acusa al imputado. Pero también es cierto que ante la nada, la devastación que tiene ese sector social o la situación de vivir en la calle, a lo mejor encontraban en él una contención que en la casa no tenían".Un enfoque de ese tipo sólo lograría criminalizar la cuestión. Eso sería, a criterio de Rodenas, "caer en el exceso de una mirada de control, apuntar a las consecuencias y no a las causas del problema. Este es un fenómeno que hace eclosión como resultado de 30 años de Estado ausente". "UN DESCONTROL DEL ESTADO PROVINCIAL"El juez Artigas dijo que están "borradas" las reparticiones que deben solventar una eficaz política de menores El caso causó conmoción pública: la situación de menores de 10 a 18 años prostituidas y alojadas en la vivienda de un hombre que ahora está detenido. Al juez de menores Juan Leandro Artigas le toca intervenir en la resolución social de un episodio que combina marginalidad, quebrantamientos familiares y sufrimientos subjetivos. Y ayer este magistrado sinceró que tal tarea es poco menos que imposible."En estos casos de menores en conflicto con la ley, el descontrol no es únicamente de los familiares de las menores, sino que hay un descontrol total por parte del Estado provincial, del que yo formo parte a través del Poder Judicial, que es lo peor", le dijo el juez a Radio Dos."Esto no es cuestión solamente del Ministerio de Gobierno. Necesita la ayuda de los otros ministerios de la provincia. El Ministerio de Salud está totalmente borrado, Promoción Comunitaria también, el Ministerio de Educación no aparece nunca", aseguró.La ministra de Salud de Santa Fe, Claudia Perouch, rechazó por la misma radio que el Estado esté borrado, como dijo el juez, aunque reconoció que existen fuertes déficit en el tratamiento de niños y adolescentes con graves problemas sociales. Y admitió que la provincia carece de institutos de atención psicológica para menores con problemas de adicción."En el Ministerio de Salud recibimos lo que son las consecuencias de la situación social y económica que está viviendo el país. La semana que viene, justamente, con Promoción Comunitaria y el Ministerio de Educación presentaremos un proyecto", afirmó, vinculado con la niñez y la adolescencia en riesgo social. No obstante, resaltó que la provincia creó hace cinco meses la Dirección de Salud Mental, a cargo de Gustavo Castaño. "El viernes próximo estamos firmado un convenio en temas que tienen que ver con la introducción de equipos de salud en los centros penitenciarios. No son procesos cortos, esto lleva tiempo", remarcó.Respecto de la niña que fue sacada de la calle porque estaba siendo prostituida, Artigas señaló que "es un gran drama porque no hay un lugar dónde contenerla. A esa nena no la puedo mandar al Hogar de Huérfanos con otras menores, porque según estudios psiquiátricos la chica tiene una capacidad mental superior a su edad, además de manifestar que se va a escapar de cualquier lugar donde la manden", sostuvo.
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