UNA TURBA ENLOQUECIDA QUISO LINCHAR A UNA ADOLESCENTE
Distintas secciones de la policía salvaron a una menor de edad de ser linchada en el barrio Centenario. Claro que la “changa” no le salió barata a los uniformados porque seis agentes terminaron heridos a golpes e internados en el hospital Cullen.
La violenta historia se desató el sábado, cerca de las 20 hs., en calle Reconquista al 3.000, esto es en la parte sur del barrio Centenario, la que se recuesta contra la avenida Mar Argentino. En dicho lugar una adolescente de 15 años, se trabó en una encendida discusión con una mujer, de 33 años, de apellido Castillo.
El episodio pasó de gris a oscuro hasta que en un momento la jovencita sacó a relucir una navaja y le asestó una puñalada a su oponente, la que quedó tendida con una herida punzante en el hemitórax izquierdo.
A partir de entonces la agresora se refugió en su domicilio particular mientras que la herida fue llevada por una ambulancia hasta el hospital Cullen donde quedó internada en estado delicado.
FURIA LOCA
Lo que siguió a partir de entonces fue una historia de violencia y locura, la que hizo base en los familiares y amigos de la víctima, quienes decidieron hacer justicia por “mano propia”.
Así llegaron hasta el domicilio de la menor y en primer lugar atacaron la casa a ladrillazos y palazos, lo que le significó al humilde inmueble destrozos en puertas, ventanas, paredes y el techo.
“¡QUEREMOS LA CABEZA!”.
Pero no conformes con lo hecho hasta allí comenzaron a elevar sangrientos gritos de guerra tales como “queremos la cabeza de esa p…”, toda vez que arremetían con ánimos de tumbar la vivienda.
Desde adentro de la casa partió un pedido desesperado de ayuda. Este se hizo mediante un teléfono celular a la base del Comando Radioeléctrico. Del otro lado del numeral 101 se escuchó “¡vengan rápido que nos quieren matar a todos!”.
Semejante solicitud hizo que una patrulla llegar al lugar en contados minutos, pero los dos agentes no podían salir de su asombro cuando vieron la magnitud que habían tomado los hechos.
Eran casi un centenar de personas enardecidas contra una sola. En su danza de guerra los más violentos exhibían estar armados con palos, piedras, y pedazos de botellas rotas.
Así las cosas los policías no vacilaron en pedir apoyo de otras unidades. De inmediato llegaron comisiones del Comando, Guardia de Infantería, Grupo de Operaciones Especiales, Patrulla Urbana, Sección Perros, además de la comisaría del barrio que intervino por jurisdicción.
NEGOCIACIÓN
Uno de los jefes policiales fue quien llevó adelante una negociación para intentar calmar los ánimos. Con este objetivo estableció una charla con los familiares directos de la mujer herida, a quienes les explicó que no podían seguir con su intención de ajusticiar a la agresora.
Al cabo de 45 minutos los familiares de la lesionada entendieron y accedieron a que la menor pudiese ser sacada de la casa sin ser agredida. Ellos lo entendieron, pero otros parece que no…
Con el acuerdo “ya firmado” varios policías se encaminaron por un pasillo _’pareció que tenía mil kilómetros’ dijo hoy uno de los agentes”_ acompañando a la menor hasta una camioneta de la Infantería que la llevó hasta la seccional 2da.
Pero cuando todo hacía pensar que el problema estaba superado, los vecinos decidieron embestir contra todos los policías que habían quedado en el lugar con una violencia demencial.
Una “lluvia” de piedrazos llegó contra los agentes, además de palos y botellas que caían desde todos los sectores. Ya nada los hacía retroceder. Los vecinos se sintieron engañados cuando vieron que la agresora pudo
salir ilesa del episodio.
La turba avanzó en forma de U y así quedaron encerrados todos los policías, los que por suerte no atinaron a utilizar sus armas de fuego. En ese caso ahora estaríamos hablando de “la masacre del Centenario”.
LOS HERIDOS
El resultado de la arremetida de los vecinos fue bastante contundente. Seis policías con heridas de consideración. El detalle de los heridos es el siguiente:
* Ruíz Juan, politraumatismos por elemento contundente en la espalda;
* Fernández Sergio, jefe de patrulla urbana; el que peor la sacó. Traumatismo severo de cráneo por tres ladrillazos, herida cortante en cuero cabelludo y labio superior donde le aplicaron 7 puntos.
* Centurión Raúl, cabo infantería, doble traumatismo en pierna derecha.
* Di Pascuale Víctor, cabo infantería, traumatismo en mano derecha.
* Almeyda Ramón, agente infantería, traumatismo en hombro derecho.
* Luque Gonzalo, traumatismo y herida cortante en pierna izquierda.
Es de hacer notar que además de los policías que terminaron heridos dos móviles policiales fueron casi destruidos. Se trató del patrullero N° 2850 de Comando, el que quedó sin luneta trasera y una camioneta de la Guardia de Infantería.
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