UNA UNIVERSIDAD AUSTRIACA USABA CADÁVERES PARA PROBAR LA SEGURIDAD DE LOS AUTOS
La noticia causó espanto en Austria. La idea de que el cadáver de un familiar fuera usado para probar qué tan seguros son los autos durante un choque les puso los pelos de punta, primero a los ciudadanos de Graz, y luego al país entero.
En cuanto se supo que la Universidad Técnica de Graz (UTG) encargó durante años pruebas para verificar la seguridad de vehículos durante colisiones con cadáveres humanos, en vez de usar muñecos, la polémica estalló sin demoras.
Cuando la prensa austriaca informó que los “crash test” con cuerpos humanos se realizaron desde mediados de los años noventa hasta 2003 para estudios en distintos vehículos, la polémica se avivó aún más.
La UTG le encargó al Instituto de Medicina Forense de Graz las pruebas que se hicieron con unos 20 cuerpos destinados a autopsias, confirmó el director del Instituto para Seguridad de los Vehículos, Hermann Steffan, a la cadena de televisión austriaca ORF.
Los últimos ensayos realizados en Graz formaron parte de un estudio de la Unión Europea para investigar las consecuencias de los traumatismos de la columna vertebral originados por choques por detrás, subrayó el jefe del Instituto.
Los cadáveres, calificados como “objetos humanos post mortem”, se utilizaron en estudios de movimiento para simular choques a una velocidad de entre 10 y 15 kilómetros por hora en los que se observaban los movimientos de la cabeza y del cuello.
Esos experimentos sirvieron de precedentes para la fabricación de ‘dummies’ (muñecos de goma) óptimos, que a su vez iban a emplearse en nuevos estudios para diseñar asientos que protegiesen mejor contra las típicas lesiones que provoca este tipo de accidentes muy frecuente, explicó Steffan.
Según el experto, sin estas pruebas no habría sido posible fabricar muñecos tan exactos y los conductores y pasajeros de automóviles no se verían beneficiados por los resultados de esos estudios, destacó el funcionario quien resaltó que gracias a ellos se podrá reducir el elevado número de lesionados por accidentes.
Los hechos salieron a la luz cuando, en un cambio de actitud, la Universidad decidió presentar un permiso a la Comisión de Ética para realizar estudios similares.
Aunque los técnicos señalaron que los cadáveres no sufrieron lesiones visibles, varios miembros de la Comisión de Ética se manifestaron en contra de las pruebas y afirmaron que la UTG nunca había solicitado permiso para esos simulacros.
Para legalizar estos procedimientos, podría recurrirse a los restos de personas que hubieran firmado un permiso para que sus restos fuesen utilizados por la medicina forense y estaban de acuerdo con la utilización de su cuerpo no sólo para la autopsia normal sino también para este tipo de pruebas.
Por otra parte, aún no se sabe si los familiares de los fallecidos utilizados en los simulacros estaban informados de lo que sucedía.
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