UNA VIDRIERA AL MUNDO
Queremos que se convierta de a poco en el lugar donde venir a ver el mejor cine latinoamericano, argentino y, por supuesto, del Mercosur”. Así define su presidente, Miguel Pereira, el perfil buscado para el Festival de Mar del Plata que comienza hoy y se extiende hasta el 20. Es así que, además de la Competencia Oficial con 18 películas en pugna, las secciones estrellas serán Vitrina Argentina y América Latina XXI.
Vitrina… se propone abarcar todo lo que se hace por fuera de la industria. “Cine realmente independiente”, remarca. Una sección que en la edición anterior, según Pereira, era vista por los propios directores como premio consuelo “y sin embargo ¿remarca¿, fue la más buscada y requerida por los programadores de otros festivales, que se llevaron muchas películas”. Como ejemplo cita al Festival de Hamburgo que se llevó 15 títulos para una sección que también llamó Vitrina Argentina.
Pereira augura que “habrá un montón de programadores que vendrán a indagar qué hay ahí, porque el cine argentino que circula en festivales como Cannes y Berlín, ya lo pueden ver”.
En América Latina XXI estarán presentes nombres importantes. “Antes esa sección era como una formalidad para cumplir con el resto de Latinoamérica, este año dos programadores salieron a hacer una búsqueda real”, comenta.
Sin embargo hay otras dos cuestiones que harán a este festival distinto. Para festejar los veinte años habrá muchas más salas, muchas más películas, y de mejor calidad, gracias a la flexibilización de las reglas de la FIAPF (la federación que supervisa los festivales) que permite la participación en competencia de películas ya estrenadas en otros festivales. Es decir, Mar del Plata dejará de recibir material de descarte, como sucedió hasta ahora.
“Este año pusimos especial énfasis en la programación ¿explica¿. Los programadores viajaron muy temprano y a muchos festivales. Desde ahora la programación será de mayor búsqueda, y ecléctica”.
Con intención de tirar la casa por la ventana habrá nuevas secciones, múltiples homenajes, incluso hasta cine etnográfico, representado por Jorge Prelorán, quien viajará para recibir un Astor de Oro.
Serán 18 las salas que se utilizarán en esta edición del festival. El clásico Auditorium, las cuatro salas del Ambassador, Cinema 1 y 2, las cuatro salas Del Paseo, el Colón y los cines Neptuno, Olympia y La Subasta. Este año se recuperaron también dos salas grandes, como el Atlas y el América. El valor de las entradas será de 3 pesos y 2 pesos para los jubilados.
Otra novedad es la implementación del Mercado del MERCOSUR, con el apoyo de Al-Invest, del Programa Media de la Unión Europea y la Fundación Exportar (dependiente de Cancillería), que consiguió interesar a compradores de Asia. “Los puntos de venta ¿explica Pereira¿, serán Vitrina y América Latina XXI, la idea es que eso fuera lo más importante que se viniera a buscar. Pero así mismo puede ofertar cualquier argentino que tenga una película”.
¿Asia está interesada en el cine argentino?
Asia está comenzando a interesarse muchísimo por el cine latino. La película de Carlos Sorín, El perro, vendió más de dos millones de dólares en entradas en Japón. Por eso les interesa venir a buscar más productos.
¿Cómo es la relación con el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires?
Tenemos una excelente relación con su nuevo director, Fernando Martín Peña. Este año colaboramos mucho, por ejemplo compartimos una retrospectiva de cine de Asia Central, que es una de las perlas del festival. Se trata de una cinematografía casi desconocida aquí. Además, acordamos películas, a cuál le convenía estar en uno u otro, algo que nunca habíamos hecho antes.
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