UNIÓN CIERRA UN AÑO PARA EL OLVIDO
Ni el más pesimista hincha de Unión se habrá imaginado, allá por los primeros días del 2004, que el club viviría una situación aún más triste que el descenso a la B Nacional del 2003.
El equipo rojiblanco no sólo no pudo meterse en la lucha por el título en el Clausura, sino que penó hasta las últimas fechas para mantener la categoría y no descender, por primera vez en su historia, a la Primera B Metropolitana.
Luego de que fracasaran los 14 refuerzos y los tres cuerpos técnicos contratados por la dirigencia (ver nota relacionada), apareció, otra vez, gente de la institución para afrontar el mal momento: de la mano de tres entrenadores de inferiores (Oyeras, Yorno y López), y de los juveniles, Unión pudo esquivar el descenso.
Con la llegada de Tauber, Donnet, Cuba y, sobre todo, de Trotta, el hincha se ilusionó con recuperar el protagonismo y pelear el Apertura, pero el equipo no encontró el rumbo, otra vez se cambió la conducción del plantel y el equipo termina el torneo en la mitad de la tabla.
Una de las pocas cosas positivas que puede rescatarse de este Unión 2004 es la consolidación de algunos jugadores y las expectativas que crean otros.
Dentro del primer grupo se encuentran Marcelo Mosset y César Pereyra, sin dudas, los dos mejores jugadores que ha tenido la institución a lo largo del año.
El zaguero terminó demostrando lo equivocado que estuvieron los técnicos que priorizaron por sobre él a jugadores como Brown y Raggio, mientras que el delantero se convirtió en uno de los jugadores más cotizados de la categoría.
Entre los refuerzos, Bazán Vera, que había llegado en silencio, terminó opacando a los demás. Donnet y Tauber no habían empezado bien el certamen, pero luego, sin descollar, cumplieron. Cuba no tuvo continuidad, por lesiones y por el buen momento del “Indio”.
Por su parte, Trotta, que llegó a Santa Fe para convertirse en el caudillo del plantel, pasó más tiempo fuera que dentro de la cancha: entre su problema con la Federación Ecuatoriana, su pelea con Oyeras y las dos expulsiones, jugó apenas 10 partidos, siendo el jugador mejor pago de la divisional.
Un lugar común dentro del periodismo es esa frase que afirma que cuando un equipo “toca fondo” sólo le queda salir a flote. Ahora, la pregunta es: ¿Qué tan profundo es el pozo en el que cayó Unión?
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