UNIÓN DESPIDIÓ EL AÑO CON UNA TIBIA SONRISA
Unión despidió el 2003, uno de los peores años de su historia, con una tibia sonrisa, que tiene mucho más que ver con el optimismo que despierta de cara al año que viene, que con como termina este.
El sufrido triunfo frente a El Porvenir cortó con una larga racha de partidos sin victorias, y le dio al plantel rojiblanco cierto respiro, al poder superar la franja de los 20 puntos y aliviar (apenas) la campaña que deberá realizar en el Clausura, para zafar del descenso.
De todas maneras, es obvio que en el balance de esta temporada, son muchos más los defectos que las virtudes; y lo peor parece ser que la dirigencia, lejos de aprender de los errores de las anteriores, se empecina en repetirlos o, en algunos casos, empeorarlos.
La comisión directiva, encabezada por René Citroni, asumió con la promesa de “terminar de traer refuerzos que tapen el patrimonio del club, los juveniles, y armar un equipo competitivo que devuelva al club a primera”.
Sin embargo, pasó todo lo contrario: llegaron a Unión Leonardo Squadrone, Juan Ignacio Brown, Julio Marchant, Sebastián Bueno, Ceferino Díaz, Walter Coyette, Roberto “Fito” González, Hugo Alves, Walter Lema, más la vuelta de Gustavo Raggio.
Diez jugadores, varios de los cuales no llegaban en las mejores condiciones, mientras que algunos de ellos demostraron no estar a la altura de las circunstancias.
Brown, Marchant y Bueno con muy poca continuidad en su carrera en los últimos años. Ceferino Díaz y el propio Marchant, dejando serias dudas desde el aspecto físico, al igual que Raggio.
Por su parte, Squadrone mostró muy pocas cualidades futbolísticas. Uno se pregunta si valía la pena dejar libre a Diego Olivera, o si el tan mentado proyecto de juveniles de Unión no fue capaz de subir a primera un lateral izquierdo.
Esto, sumado a lo poco que rindieron “Fito” González y Coyette, quien además se desempeña en la misma posición que una de las promesas del club: Germán Peirotti, quien jugando muchos menos minutos que el ex campeón juvenil (y muchas veces en un puesto que no es el suyo), le dio mucho más al equipo.
El único que justificó su presencia en Santa Fe fue el brasileño Hugo Alves, que llegó casi en silencio, y en 11 partidos convirtió 5 goles.
Es muy difícil hablar de Walter Lema, que vino para ocupar el puesto de arquero suplente (¿en divisiones inferiores no había ningún juvenil para ir al banco de suplentes?), ya que ni siquiera diputó un partido en estos seis meses.
Además, la dirigencia demostró una llamativa falta de convicción para sostener sus decisiones: contrataron como entrenador a José María Bianco, que tuvo que irse en la fecha cinco, por el poco apoyo de la gente.
Entonces Alcides Merlo pasó a dirigir la primera. El técnico “interino”, increíblemente, dirigió más encuentros que Bianco (cinco), y que Oscar Blanco (seis).
Es decir que, en un torneo corto, de diecinueve fechas, Unión consumió tres entrenadores, con perfiles absolutamente distintos entre sí, lo que demuestra la falta de coherencia que parte desde la dirigencia.
Con Merlo se dio algo muy partícular; apostó a los chicos del club, y en un primer momento no le fue tan mal, ya que ganó los dos partidos como local, aunque perdió los dos como visitante.
Pero un par de resultados adversos bastaron para que quienes habían llegado como “refuerzos” volvieran al primer equipo. Algunos allegados al club aseguran que hubo una sugerencia de los dirigentes, para que Batata armara un equipo “mixto”. Una postal que se repite en la institución, más allá de los dirigentes de turno; a los chicos del club le tiran un “fierro caliente”, y si en tres partidos (con suerte) no rinden como se esperaba, salen del equipo.
Es imposible no preguntarse algunas cosas: ¿Cuál es la experimentada trayectoria de Squadrone? ¿En inferiores no hay un lateral izquierdo, para no seguir “quemando” a un central como Desvaux? ¿Coyette es mucho más que Peirotti, Bolzán o Cúder? ¿Por qué se relega a Mosset, a quien nunca le dieron la posibilidad de ser “el 2” de Unión? ¿Brown es más que Gonzalo Vera, alguien en quien posó los ojos Marcelo Bielsa?
La intención era ser protagonista, para recuperar la categoría cuanto antes. Pero el equipo terminó el Apertura en las últimas posiciones, y último en la tabla del descenso.
El márgen de error ahora es ínfimo. La dirigencia debe acertar en los dos refuerzos que puede incorporar, y depurar un plantel inmenso, de 35 jugadores, para afrontar el Clausura.
Ya no con la intención de volver a primera, sino tratando de ser protagonistas para no seguir el camino que recorrieron hace apenas unos años, por ejemplo, Ferro y Platense.
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