Unión estuvo más cerca, pero no le alcanzó
El rojiblanco y San Martín de San Juan no se sacaron ventajas en un encuentro que, a pesar de no tener goles, fue atractivo, porque se hizo de ida y vuelta y con llegadas a los dos arcos. Las mejores situaciones fueron para los dirigidos por Madelón, que en el segundo tiempo fueron levemente superiores.
Supo jugar y ganar con autoridad cotejos memorables, como aquel triunfo en la mismísima Bombonera. En la mayoría de los partidos estuvo a la altura, de los escenarios y de lo que le exigía cada rival. Interpretó situaciones de juego. Capitalizó contextos favorables y disimuló carencias cuando no la pasó bien. Escondió defectos, potenció virtudes. Se reinventó toda vez que pudo. Tuvo suerte. La aprovechó. Es que este Unión modelo 2015 versión Leonardo Madelón… está llegando al final de la temporada con el tanque de nafta en reserva.
El Tatengue exprimió al máximo sus virtudes y hoy sólo parece depender todo de su tracción. El esfuerzo, el empuje, el utilitarismo no lo resigna jamás, pero el lucimiento no es el de antes. Aquello tan bien interpretado de presionar para recuperar, y recuperar para atacar, hoy no hace pie en una expresión futbolística más light. Por ende, Unión ya no juega como quiere, sino como puede… y se nota.
Unión igualó otra vez sin goles, siendo este el quinto 0 a 0 de los últimos siete partidos sin perder (5 empates – 2 triunfos). Fue en Santa Fe ante el siempre guerrero San Martín de San Juan. Es cierto que el elenco de la “avenida” mantuvo una saludable tendencia de intentar ser el protagonista del partido, pero eso no significa haber jugado bien ni mucho menos.
Con sus limitaciones a cuestas, el Santo sanjuanino no se escondió nunca, no se corrió jamás del lema “uno para todos y todos para uno”. Atacó toda vez que pudo, devolvió con Ardente y Renzo Vera todo lo que cayó en su área, se arrimó con peligro un par de veces a las “barbas” de Castro, y se llevó un valioso punto del “15 de abril”.
Se acerca el final y Madelón deberá buscar soluciones para el problema que desvela a su equipo: perdió esa mano pesada que supo darle goles con facilidad en épocas no tan remotas. Leo debe revolver sin parar el armario a ver si encuentra el zapato que le falta para mejorar, fundamentalmente el aspecto ofensivo. Nada ni nadie opacará el brillo de una loable campaña… aunque para escalar a un torneo internacional va a necesitar algo más que ese merecido elogio del balance anual. Porque para Unión, el año todavía no terminó.
Fuente: El Litoral/Diez en Deportes
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