UNIÓN GOLEÓ A TRISTÁN SUÁREZ Y MANTUVO LA CATEGORÍA
Seguramente, ni el más confiado hincha de Unión esperaba que el partido se definiera tan rápido. Más aún si se tenían en cuenta los antecedentes inmediatos en este tipo de choques: Huracán de Tres Arroyos y Argentinos, los que venían de una categoría inferior, terminaron mandando al descenso a Atlético de Rafaela y Talleres.
Además, la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia también había sufrido mucho frente a Atlético Tucumán, para poder mantener la categoría.
Pero en el 15 de Abril todo empezó a definirse en los primeros minutos de partido, cuando Zapata, luego de una pelota que peleó muy bien Weisheim, clavó un derechazo en el ángulo del arco defendido por Anconetani.
Hasta ese momento el local no se había acercado al área rival y había sufrido con un par de salidas inseguras de Nereo Fernández; pero el golpe fue demasiado duro para Tristán Suárez, que dejó de lado el admirable orden que había mostrado en el partido de ida y perdió el control del encuentro.
Allí empezó a aparecer el mejor jugador del partido: Sebastián García, que se volvió imparable para Gandarillas y Ledesma, que se turnaron para hacerle falta. Los dos fueron amonestados rápidamente.
A los 28 minutos de juego Valli cayó dentro del área defendida por Anconetani y el árbitro, a instancias del juez de línea, sancionó la pena máxima y expulsó a Gandarillas, quien golpeó al zaguero rojiblanco.
El “Gringo” tomó la pelota y la colocó en el punto del penal, ante el enojo de César Pereyra, encargado de ejecutar los penales. Pero pateó mal y Anconetani pudo contenerlo.
Fue el único momento de la tarde en el que un murmullo con cierto temor bajó desde las tribunas, pero duró poco; cuatro minutos después Pereyra ingresó al área por la derecha, hizo pasar de largo a un defensor y fusiló de zurda al arquero.
Y para coronar ese buen tramo de partido, Weisheim convirtió el tercero luego de una gran jugada en ataque. Fue el golpe definitivo para los de Ezeiza, que bajaron los brazos y se dedicaron a tratar de que Unión no aumentara el marcador.
En la última línea, Mosset y Vera volvieron a mostrar un gran rendimiento, neutralizando absolutamente a Lema y Primerano.
El complemento estuvo demás. El local cuidó la pelota y atacó poco y mal. La mayoría de las veces Zapata, Pereyra, García y Bolzán, quien entró precisamente para reemplazar al “Pitu” se excedieron en la individual, sabiendo que el asunto estaba terminado.
Sobre el final fue expulsado Emanuel Torres, quien había ingresado en lugar de Weisheim, por doble amonestación.
El final encontró al cuerpo técnico comandado por Miguel Oyeras abrazados a “sus” jugadores, a los que supieron darle continuidad para sacar al club del peor momento de su historia, entre lágrimas de emoción y de alegría.
Lo peor pasó, pero esto debe tomarse apenas como un punto de partida para que la dirigencia se replantee lo hecho hasta el momento.
Esta comisión, que llegó al club con promesas de grandeza, dejó a la institución a minutos de descender por primera vez en su historia a la tercera categoría del fútbol argentino.
Prometieron incorporar “pocos refuerzos y de nivel”, pero a Santa Fe llegaron 14 jugadores, de los cuales ninguno, NINGUNO, estuvo esta tarde en el estadio de la Avenida.
Si la gente llenó hoy el 15 de Abril fue por su identificación con estos jugadores, productos genuinos del club, a los que Citroni, Bovo, Lamas, Regenhardt y compañía relegaron en un primer momento, para luego darles la responsabilidad de salvar errores que ellos habían cometido.
En el final del encuentro, entre los festejos y el desahogo, la gente prefirió no olvidarse de eso y entonó el clásico cantito: “La comisión, la comisión, se va…”.
Ahora es tiempo de ver si están en condiciones de admitir los horrores cometidos durante su gestión y dar un golpe de timón para cambiar el rumbo. Ni el corazón de los hinchas ni la historia tatengue están en condiciones de afrontar otro momento como este.
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