Unión iba ganando y terminó perdiendo contra Central Córdoba
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En el primer tiempo, Menossi le dio la ventaja al Tate. En el complemento, el Ferroviario dio vuelta el resultado.
Ganaba sin hacer demasiado, pero lo suficiente para merecer la victoria parcial. Arrancó bien el segundo tiempo, pudo convertir algún gol más pero en una ráfaga, Central Córdoba se aprovechó de las ventajas defensivas de Unión para dar vuelta el resultado. La gente se fue disgustada.
Más por defectos propios que por méritos ajenos, Unión terminó regalando un partido que parecía accesible cuando Menossi convirtió el gol apenas pasado el cuarto de hora del inicio. Central Córdoba se aprovechó de un rendimiento defensivo poco sólido (no es la primera vez), lo dio vuelta en tres minutos y luego se dedicó a defender la ventaja, ayudado por la desesperación de un Unión que inclinó la cancha con nerviosismo y poca claridad.
Unión hizo algo más que Central Córdoba en el primer tiempo y eso le alcanzó para justificar la ventaja parcial, que llegó como consecuencia de una excelente jugada colectiva en la que intervinieron Palacios, Tarragona y un Menossi que apareció sorpresivamente para meterse con decisión adentro del área y convertir con un remate esquinado que alcanzó a rozar en un jugador rival.
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Unión tuvo dos momentos propicios en esa parte inicial. Luego de un comienzo en el que le costó “encontrar” el partido, tuvo un buen pasaje hasta el gol de Menossi (iban 16 minutos). Después, el equipo entró en un “impasse”. Malcorra aparecía poco, Misael Aguirre tenía que retroceder para jugar mucho de espaldas a los defensores rivales y lo mismo pasaba con Tarragona. Central Córdoba lo aprovechó y no solo emparejó el partido, sino que se animó. De todos modos, no tuvo profundidad y no aprovechó algunas ventajas que Unión podía brindarle. Tiró muchos pelotazos largos para capitalizar el mal escalonamiento defensivo en algunas jugadas. Sin embargo, en ese sector (la línea de cuatro) estuvo uno de los mejores jugadores (Ludueña), detrás de la figura del Tate, que fue Palacios.
Cuando Unión reanudó la iniciativa, sobre el cierre de la etapa, apareció Malcorra para aportar algo de claridad y llegada. Sin embargo, la jugada más clara, además de la del gol, también se originó por la derecha y estuvo en los pies de Palacios, que se metió en el área por el “callejón del 8” y el remate abajo fue desviado por Aguerre al córner.
Unión se fue al descanso sabiendo que estaba ganando con justicia, aprovechando una estupenda jugada colectiva, y que había tenido un par de pasajes de predominio en el partido. No más que eso. Tapado Vargas en sus subidas por la presencia de Barrera, bien tirado por izquierda del ataque de Central Córdoba, Unión perdió esa sorpresa habitual que aporta el lateral.
Cuando Unión estaba más cerca del 2 a 0, en el comienzo de la segunda etapa, se produjo una jugada en la que le ganaron las espaldas al mejor defensor de Unión (Ludueña), se metió Michael Santos, de poca gravitación hasta ese momento, para enfrentar mano a mano a Mansilla, que tapó el primer remate pero el rebote le quedó al propio Santos, que definió con un remate alto.
Pero la cosa no terminó ahí, porque un par de minutos después llegó un tiro libre desde la izquierda, Mansilla volvió a calcular mal (ya le había pasado en el primer tiempo), la pelota pasó de largo y vino el centro desde la derecha que capitalizó Mansilla, el de Central Córdoba, para colocar un cabezazo aprovechando las deficiencias de Unión en el juego aéreo defensivo.
En el mejor momento de Unión, cuando había arrancado muy bien el segundo tiempo, se encontró con el 1-2 sorpresivo e inesperado que no pudo modificar Misael Aguirre, que desde la raya del área chica la tiró por encima del travesaño en una jugada en la que era más fácil hacer el gol que errarlo.
Madelón movió el banco. Primero puso a Estigarribia por Misael Aguirre y luego entraron Pintado y Luna Diale en lugar de Vargas (amonestado) y Mosqueira, pasando Malcorra a la posición de doble cinco más adelantado, quedando Luna Diale como volante por izquierda.
De ahí en más, Unión fue un manojo de nervios, de voluntades que iban para adelante pero sin demasiada claridad. Meta centros que llovían sobre el área de Aguerre, aproximaciones sin peligro que no hicieron otra cosa que favorecer los planes de un equipo que, en un par de minutos, se encontró con dos situaciones proporcionadas por un rival poco sólido en defensa, dio vuelta el resultado de manera totalmente sorpresiva e inesperada y luego se dedicó a esperar y a resolver los pocos problemas que Unión le causó, más por insistencia que por profundidad o claridad.
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Unión lo regaló al partido. No había jugado del todo bien el primer tiempo, pero hizo algo más que el rival para justificar el 1 a 0 parcial. Arrancó con todo el segundo tiempo, seguramente con la sana intención de definirlo rápidamente y luego manejarlo de otra manera, con más tranquilidad. Fueron cinco minutos en ese comienzo de la parte final que resultaron los mejores del equipo en el partido, pero sin definición. Y de un momento al otro, Unión regaló el partido en dos jugadas en las que hubo méritos ajenos pero también errores propios.
De allí en adelante, Unión inclinó la cancha pero sin claridad ni tranquilidad. Terminó jugando con un mediocampo netamente ofensivo (Luna Diale, Palacios de “5”, Malcorra y Eric Ramírez) más los dos delanteros. No hubo caso. Con poco, bastante poco, Central Córdoba se aprovechó de las ventajas que dio un Unión que no supo defender la ventaja, tampoco la pudo ampliar, le dieron vuelta el partido en tres minutos y luego tampoco supo cómo, al menos, empatarlo. Lo regaló. Ni más ni menos.
