UNIÓN LE GANÓ A DEFENSORES DE BELGRANO SOBRE LA HORA: 1-0
Injusto, inmerecido. Asi fue el triunfo de Unión en el bajo Belgrano ante Defensores, en un partido en el que se vio superado ampliamente en el complemento.
Pero claro ¿Qué le importa al hincha analizar el rendimiento futbolístico del equipo si puede dedicarse a festejar los tres puntos obtenidos de manera agónica?
Lo cierto es que el conjunto de Silguero sigue mostrando falencias, y esta vez, extrañamente, falló en su mejor virtud: no jugó bien de mitad de cancha hacia adelante, donde no pesaron Castillo, García ni Pereyra.
En la primera etapa el partido fue apenas discreto, pero Unión supo controlar a Defe para casi no pasar sobresaltos.
Pero en el complemento el trámite del encuentro cambió abruptamente: el local salió decidido a quedarse con los tres puntos, mientras que los rojiblancos prefirieron esperar algún error y aprovechar una contra.
Pero a medida que pasaban los minutos, las cosas se complicaban para los rojiblancos; Oyola, Gianni, Pellerano y Hanuch se transformaron en un dolor de cabeza para el mediocampo, y empezaron a inclinar la cancha.
Hubo varios tiros libres cerca del área defendida por Tauber, pero todos fueron mal ejecutados.
A los 36 minutos, Urresti agarró de la camiseta a Oyola, que encabezaba el ataque del “Dragón”, y vio la segunda amarilla: con uno menos, los de Salvador Pasini fueron por todo… y se quedaron sin nada.
Tauber salvó de manera espectácular, dos veces consecutivas, la caída de su arco. Y a cuatro minutos del final, un remate de media distancia rebotó en un defensor tatengue y la pelota le quedó a Peirotti, que llevó la pelota hasta el borde del área contraria.
Cuando parecía que “Manchita” se había demorado demasiado, metió un centro bombeado que Bazán Vera empujó a la red anticipando a Daniele. Fue el gol número 12 del “Indio” en 20 partidos (ver nota relacionada).
El golpe fue demasiado duro: a partir de ahí Defe buscó el empate como pudo, pero encontró a la última línea de la visita bien parada.
Que quede claro, la victoria fue completamente injusta y significó un premio excesivo para un equipo timorato, que aún tiene cosas por mejorar, pero que desde la estadística, al igual que su goleador, por ahora, no admite discusión.
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