UNIÓN NO PUDO CON BELGRANO Y ESTÁ MÁS CERCA DEL DESCENSO
Unión buscó, como pudo, con todas sus limitaciones a cuestas, con la inexperiencia de este puñado de jugadores que nada tienen que ver con este triste presente, ganarle a Belgrano para continuar dependiendo de sí mismo en la lucha por no descender.
Pero el conjunto celeste, que vino a Santa Fe con la necesidad de ganar para tratar de pelear por el segundo ascenso, o por un lugar en la promoción, sacó a relucir la experiencia de varios de sus hombres y consiguió un valioso punto para su objetivo.
Las ganas de Vera, “Pitu” García, Mosset, Desvaux o Sartor no le alcanzaron a este equipo que dirige un cuerpo técnico que llegó a ese lugar por accidente, luego de que los tres entrenadores elegidos por la comisión directiva, Bianco, Merlo (que debió soportar las contradicciones de los dirigentes) y Blanco dejaran al club al borde del descenso.
También, al igual que hace un año, cuando Unión descendió a la B Nacional, la catarata de refuerzos que llegaron a Santa Fe para “darle experiencia al plantel”, brillaron por su ausencia, siendo reemplazados por juveniles de la institución, obligados a rendir en condiciones no demasiado favorables para mostrar sus cualidades.
¿Dónde están los refuerzos de jerarquía que había prometido Citroni al asumir, para devolver al club a primera? ¿Dónde están los fondos que iban a llegar “desde afuera”, para afrontar el mal momento económico del club? ¿La seriedad de la que Citroni hablaba va de la mano con la decisión de utilizar cuatro cuerpos técnicos en 38 partidos?
Alguien podrá decir que es fácil opinar con los números sobre la mesa, pero las contradicciones entre lo que había prometido esta comisión, y lo que finalmente hizo, son abismales.
Citroni había prometido pocos refuerzos, “pero de nivel”, para no cometer los errores de su predecesor Malvicino, y “devolver al club a primera división”.
Pero en la temporada llegaron a Santa Fe doce jugadores para vestir la rojiblanca, entre ellos Walter Lema, que ni siquiera jugó y Raúl Antuña, que vino y se fue en el mismo torneo, desnudando las desprolijidades de la dirigencia.
Los demás fueron Brown, Squadrone y Bueno, que desde hace muchísimo tiempo no tenían continuidad en algún club. Ceferino Díaz, Germán Real y “Fito” González, que llegaron en malas condiciones físicas. Coyette, que deambula de club en club desde el campeonato juvenil de Qatar. Y Miguel Guerra, que llegó por pedido de Blanco y jugó sólo un par de partidos.
Las excepciones fueron Julio Marchant y Hugo Alves, que sin brillar, le dieron lo suyo al equipo.
La gente de Unión, el hincha, se dio cuenta de esto, y lejos de insultar se dedicó a alentar y aplaudir a los “chicos del club”, que otra vez deben poner la cara en lugar de los refuerzos que nunca reforzaron, y de estos dirigentes, más preocupados en sus internas políticas que en el futuro de la institución.
Sólo queda una fecha. Unión debe ganarle a El Porvenir y esperar que Los Andes pierda frente a Belgrano para poder jugar la promoción. Si Unión gana y Los Andes iguala en Córdoba, habrá partido desempate. Si los de Lomas de Zamora ganan, Unión descenderá a la primera B Metropolitana por primera vez en su historia.
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