UNIÓN PERDIÓ 3 a 1 CON SAN MARTÍN DE SAN JUAN
Tocó fondo el rojiblanco. Porque volvió a perder jugando mal, y porque la relación con la gente, que parecía resurgir a partir de algunos rendimientos de local, y de la inclusión de los “pibes” del club, volvió a romperse.
La gente dejó de lado la indiferencia que había mostrado en los últimos encuentros, y explotó cuando el árbitro pitó el final, descargando su bronca con cánticos contra la Comisión Directiva, encabezada por René Citroni.
Antes habían mostrado su disconformidad con varios jugadores, sobre todo con Ceferino Díaz y Walter Coyette, silbados de manera estruendosa en el momento en que fueron reemplazados.
Es que Unión no muestra nada desde el campo de juego que permita vislumbrar un camino distinto al que lleva recorrido hasta el momento en este torneo.
El equipo sigue deambulando sin encontrar un funcionamiento claro, y desde afuera a veces ni siquiera se entiende a que intenta jugar.
Hay varias preguntas sin respuestas en este presente ¿Por qué perdió la titularidad Cúder, que en los pocos minutos que jugó mostró mucho más que Coyette? ¿Por qué Pereyra queda en el banco después de jugar un gran partido frente a Gimnasia de Concepción del Uruguay? ¿Por qué Mosset siempre paga los platos rotos cuando a Unión le va mal?
También hay algunas cuestiones que no están del todo claras: ¿No hay en las divisiones inferiores un lateral izquierdo, para no seguir “quemando” a un buen central como Desvaux? ¿Es serio tener tres técnicos en un torneo de 19 fechas?
Unión está muy mal, pero no sólo porque está lejos de su objetivo, que era el de pelear el campeonato para poder recuperar la categoría, sino porque esta tan abajo en la tabla de posiciones como en la del descenso.
Y lo peor es que no hay ningún atisbo de reacción que permita suponer un cambio inmediato, para poder tomar un respiro.
Ahora viene un párate, y todo parece indicar que cuando se reanude el encuentro el “tatengue” estrenará entrenador por tercera vez en un torneo.
Hasta el momento jugó 13 partidos; cinco bajo la conducción técnica de José María Bianco y ocho con Alcides Merlo.
Todo indica que en las seis fechas que restan, en el banco de suplentes estará sentado Oscar “Cachín” Blanco.
Unión sigue sufriendo las incoherencias que parten desde los dirigentes, pero no sólo de la actual comisión, sino también de las anteriores.
Las gestiones anteriores hablaban de “los chicos del club”, pero siempre los postergaron.
La actual fue electa para que la institución desarrolle un proyecto serio que le permita recuperar la categoría cuanto antes. Hasta el momento, sólo generó más confusión, y perdió la confianza que los hinchas habían depositado después de años de desilusión.
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