Unión quiere dar otro pasito
Visita hoy a Independiente Rivadavia, desde las 18.15. Madelón va con el mismo equipo que está ganando, ganando y ganando. Enfrente, un rival tremendamente necesitado, con jugadores y dirigentes cuestionados. Se juega en la cancha de la Lepra y con público.
El destino de Unión está irremediablemente ligado a Mendoza. Alguna vez, Gimnasia y Esgrima lo dejó afuera del Nacional (fue en 1972) cuando Unión se lanzó a la aventura del retorno a Primera a través del Regional. Después, el gol de Clotet contra Godoy Cruz y aquella dramática clasificación del equipo del Cabezón Trullet en 1996. Y a esto se agrega el vibrante partido del equipo de Gugnali, cuando Unión dio un paso fundamental en 2008 —ante Independiente Rivadavia— en una tarde a puro gol de la Chancha Zárate y el Picante Pereyra, antes de la Promoción con los jujeños.
Unión no va a ascender mañana, sólo porque matemáticamente no le da. Pero la vuelta a Primera parece haberse convertido en cuestión de tiempo, nada más. Cinco victorias al hilo, un funcionamiento aceitado, enorme convicción y confianza, cuatro partidos sin que le marquen goles, rendimientos individuales muy destacados en algunos y sólidos en el resto, constituyen los firmes argumentos que tiene el equipo de Madelón para sostener su ambición de volver a la A.
¡Cuánta diferencia entre aquél comienzo dudoso de la primera rueda, con este presente venturoso! A esta altura del torneo, Unión apenas tenía 5 puntos y había ganado un solo partido. No sólo que ahora triplicó esa cifra, sino que ya sumó, en la mitad de los partidos, más puntos que en toda la primera rueda. Formidable. Y no es producto de la casualidad, sino de la causalidad.
Los 14 goles en contra que tiene el equipo, contrastan, por ejemplo, con los 10 de Crucero y hasta con los 13 de All Boys y los 10 de Patronato, que están afuera de los cinco que ascienden, al menos por el momento. Pero esto tiene una explicación. Madelón armó el equipo al revés, de adelante hacia atrás. Con 25 goles a favor, Unión tiene no sólo la delantera más goleadora, sino que quién le sigue contando los 22 del torneo (Colón), tiene 21. De a poco, el técnico fue encontrando orden y funcionamiento atrás. Para ello contribuyó mucho la respuesta individual de los jugadores. Sánchez está pasando por un gran momento y hasta aporta en ataque; Barisone se asentó y acompaña con muchísima firmeza (hizo un gran partido ante el albo); Zurbriggen resurgió de las cenizas y Brítez, más allá de sus deslices, está jugando con una potencia y una entrega que borra cualquier exabrupto futbolero. Y a ellos, además de Nereo, le sumo a un Martínez cada vez más jugador.
Ocho puntos de diferencia sobre Santamarina (buen repunte del equipo de Botella), nueve sobre All Boys (debe quedar libre) y diez sobre Patronato (es su rival en la última fecha), permiten pensar, con 15 puntos en juego, que el ascenso es cuestión de tiempo. Podría darse con Temperley en Santa Fe, el domingo que viene, o esperar a la antepenúltima ante Huracán. Pero jugando así, es imposible pensar —por más que estemos hablando de fútbol— en una sorpresa. No hay más remedio: tarde o temprano, Unión ascenderá. Y mañana es una buena posibilidad, ante un cuestionadísimo rival, de dar otro pasito más aquí, en esta tierra tan ligada a la historia tatengue.
Fuente: El Litoral
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