UNIÓN VISITA A BELGRANO EN UNA PARADA MÁS QUE COMPLICADA
La recuperación futbolística de Unión no se vio evidenciada en la tabla. Es que el equipo no ganó todavía de la mano de Blanco y por eso ocupa el último puesto en la tabla de posiciones. Y esta campaña lo llevó, desde hace varias fechas, a estar último en la tabla de promedios, lo cual aumenta la preocupación de los hinchas tatengues, que vivieron un año pésimo en cuanto a resultados.
En la temporada anterior, la CAI sumó 45 puntos y debió jugar la Promoción. Es decir que, para zafar de todo, son necesarios 47 o 48 puntos. Lo cual obliga a Unión a sacar unos 30 puntos, por lo menos, entre los dos partidos que faltan de este Apertura y todo el Clausura. Conclusión: la campaña del Clausura deberá ser la de un protagonista, no sólo para dar pelea en los primeros lugares y cumplir con el objetivo planificado a principios de año, sino para mantener la categoría.
Esta es la situación real de Unión -aunque duela- y es el primer gran objetivo que debe plantearse deportivamente la institución. Porque el sueño de la vuelta rápida parece extinguirse con esta campaña. Y hay que frenar la caida estrepitosa en lo deportivo, de manera urgente, algo que en el funcionamiento del equipo empezó a vislumbrarse con Blanco.
A propósito, “Cachín” tuvo que meter mano en el equipo. Le faltan tres defensores que fueron titulares en el último partido. Raggio se lesionó, Vera llegó al límite de amarillas y Squadrone fue expulsado. Entonces, el técnico apeló a Mosset para que juegue por derecha (ya lo hizo en Primera), la vuelta de Brown para jugar de central junto con Valli y el retorno de Desvaux a jugar como lateral por izquierda.
También cambia en la mitad de la cancha, donde sale Peirotti para dar lugar al ingreso de Marchant, modificando la posición de Zapata, que en el partido ante Instituto jugó por derecha y ahora lo hará por izquierda.
La gran incógnita se plantea en defensa, un sector al que Blanco mejoró mucho con su llegada, al punto tal que al equipo le marcaron sólo dos goles en cuatro partidos. Es que las variantes son sustanciales y vuelven jugadores que, a priori, el técnico no había tenido en cuenta, como Brown y Desvaux.
Con Marchant y Zapata por los costados, el técnico busca movilidad y manejo de la pelota, en tanto que Basualdo y Ceferino Díaz se turnarán para seguir al enganche rival, tratando de cortar el circuito futbolístico de los cordobeses.
Unión buscará repetir el buen trabajo de los primeros 25 o 30 minutos del partido con Instituto. Pero fundamentalmente tratará de mostrar la recuperación anímica, aspecto sobre el que trabajó mucho Blanco para levantar el ánimo de un plantel que recibió “bajoneado” y sin confianza.
En Belgrano, las aguas bajan turbias a pesar de que la victoria ante San Martín de Mendoza lo ubicó a cinco puntos de Instituto, con chances matemáticas de salir campeón. Ayer, durante la práctica vespertina, se pudo observar la mala relación que existe entre los dirigentes y Labruna, a quien le dedicaron pintadas en los portones del estadio antes del cotejo con los mendocinos.
La formación no sufrirá variantes y uno se imagina que la estrategia “celeste” será la de salir a plantear el partido en el terreno rojiblanco, con lo cual se pueden abrir espacios para que Unión aproveche el contragolpe como arma ofensiva para vulnerarlo.
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