UNO DE CADA VEINTICINCO ADOLESCENTES PADECE ANOREXIA O BULIMIA
Hay que estar flacos. Tal parece ser el objeto de deseo de cientos de adolescentes, y no tanto, en la era posmo. A tal punto el paradigma se ha adueñado de las aspiraciones personales que ya casi es un imperativo categórico.
Un cuerpo esbelto, una figura moldeada, un rostro armónico, se han convertido en manifestaciones de la obsesión moderna por la perfección de la imagen corporal. Cuando la consecución de ese ideal pesa más que la propia salud, empiezan los problemas.
Ser flacos cueste lo que cueste puede, incluso, costar la propia vida. El 15 % de las personas con anorexia mueren por su padecimiento, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). En estas épocas donde las temperaturas suben y las prendas de vestir disminuyen, el riesgo es mayor. Así lo indicaron desde la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (Aluba): en verano las consultas por anorexia y bulimia aumentan entre un 20 y un 30 %.La anorexia y la bulimia son trastornos alimentarios a los que se llega por un desvelo exagerado de querer ser flacos. Aunque existen otro tipo de patologías que son claros exponentes de la plaga por la búsqueda de la perfección corporal: la vigorexia está relacionada con la obsesión por lograr una musculatura perfecta; la ortorexia la padecen las personas que únicamente ingieren alimentos puros y “adecuados”; los comedores selectivos son los obsesionados por una restringidísima variedad de comestibles; los que están incluidos dentro del trastorno por atracones esperarán a estar solos para despacharse con todo, en determinados y cortos momentos, con la comida y el comedor nocturno practicará el mismo ritual durante la madrugada, cuando todos duermen.
Las vedettes
Los cientos de estímulos a los que los y las jóvenes están expuestos a diario, pueden desencadenar en diversas patologías. Pero las más extendidas son la anorexia y la bulimia.
El doctor Guillermo Fernández, psiquiatra infanto juvenil, explicó en qué consiste cada una de ellas:
– La anorexia nerviosa es una “enfermedad mental”, que consiste en una pérdida voluntaria de peso “por un deseo patológico de adelgazar y un intenso temor a la obesidad”.
¿Cómo logran adelgazar los que padecen esta patología? Comiendo poco o nada, reduciendo la alimentación lo más que se pueda. También mediante la práctica excesiva de actividad física, la “utilización de medicamentos reductores del apetito, laxantes o diuréticos y vómitos provocados”.
– La bulimia nerviosa comienza, en la mayoría de los casos, “después de haber realizado dietas de adelgazamiento excesivas o sin control médico”. Fernández indicó que aproximadamente un 50 % de los casos de anorexia evolucionan hacia el padecimiento de una bulimia.
Aquí hay episodios recurrentes de atracones de comida, comen cantidades muy superiores a un menú normal en corto tiempo, se provocan vómitos, recurren a laxantes o diuréticos, dieta estricta, ayuno o ejercicio excesivo para evitar el aumento de peso.
Hay dos tipos diferentes: purgativa (se provoca regularmente el vómito o usa laxantes) y no purgativa (ayuno por períodos prolongados o gran cantidad de ejercicio para gastar la excesiva energía que comen en cada episodio de gula).
A oscuras
Las dos patologías, además de la obsesión por el cuerpo perfecto, tienen la particularidad de desenvolverse en secreto, en soledad.
Desde Aluba indicaron que la “verdad universal” que todo enfermo de anorexia o bulimia proclama es que “está sano”. Además, utilizan una serie de argumentaciones para justificar sus conductas patológicas:
– “Estoy bien”: el paciente no tiene conciencia de enfermedad y, como el terror a engordar está presente, la posibilidad de una alternativa terapéutica que lo haga aumentar de peso le genera una actitud defensiva.
Por eso, como lo sostienen los especialistas de Aluba, “siempre negará la enfermedad y nunca estará dispuesto a concurrir a una consulta médica”.
– “Quiero engordar, pero…”: muchas veces, la insistencia de los padres para que los chicos y chicas que están muy flacos coman puede hacer que reconozcan estar flacos y aseguren que están haciendo esfuerzos por aumentar de peso sin resultado.
– “La comida me cae mal” es la excusa más frecuente para justificar la nula o reducida ingesta de alimentos.
– “Soy vegetariano” es otra opción para, mediante la apariencia de una vida sana, suprimir más alimentos.
– “Estoy muy ocupado” y, por eso, no pueden comer en su casa. Las tareas escolares, el trabajo y demás compromisos son la excusa ideal para evitar las horas de almuerzo o cena y, así, zafar de comer.
– “Soy grande” y, por eso, no se merece que lo controlen. Es que, en nombre de la libertad, el paciente pretende ocultar sus conductas y persistir en sus hábitos.
– “No entrar” al cuarto es otro recurso recurrente. En este espacio, como especificaron desde Aluba, las conductas patológicas pueden practicarse en secreto: “el desorden y el caos reinan y podemos hallar desde restos de comida, paquetes de galletitas, chocolates, etc. Todo es posible”.
Un Centro local
Desde ahora, los y las jóvenes que padezcan algún tipo de trastorno alimentario podrán tratarse en la ciudad. Es que la Fundación Renacer incorporó un Programa Interdisciplinario de Asistencia para Trastornos de Conductas Alimentarias para niños, adolescentes, jóvenes y adultos.
Dado el notorio aumento de estas patologías, que ya han alcanzado a un gran número de personas en la ciudad, la institución decidió instrumentar un tratamiento acorde. Según informaron, cuentan con un equipo interdisciplinario de profesionales capacitados en la atención de la problemática.
Para mayor información, dirigirse al teléfono 4561900.
Perfil
La mayoría de las personas que padecen estos trastornos tienden a ser perfeccionistas, excesivamente responsables y un poco inseguros o tímidos. También es común que existan problemas de autoestima.
En los adolescentes, la personalidad del “alumno ejemplar”, donde la dedicación y preocupación por el estudio reinan, es característica del anoréxico.
Una constante son los cambios de carácter, la agresividad, el aislamiento y la inestabilidad emocional.
La falta de confianza en las posibilidades de éxito, la idea de que el adolescente es un “perdedor”, también ayudan a caer en estos trastornos.
Consejos
Desde Aluba, brindan algunas sugerencias para prevenir y tratar este tipo de patologías en la familia y la escuela:
– Mejorar la comunicación familiar y tener en cuenta que hay prácticas que sólo los padres pueden inculcar, como evitar las dietas de moda.
– Comer en familia y utilizar el momento para la charla, conviene apagar el televisor y la música.
– Implementar en la convivencia unas pocas reglas que sean claras y sencillas.
– Aprender a escuchar, comprender y perdonar.
– Unificar criterios entre padre y madre, son funciones complementarias.
– El rol del docente es fundamental, por eso es necesario que estén debidamente informados acerca de estas patologías y revalorizar su rol en la prevención y detección temprana.
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