UNO DE LOS ACUSADOS REVELÓ DETALLES DEL CRIMEN DE CHASCOMÚS
La declaración de los presos –ambos acusados de estafa- se tomaron en cuenta para revocar la prisión preventiva de Pablo Brandoni y Néstor Bustingorri, detenidos por el asesinato del joven discapacitado cometido el 26 de febrero último.
Ahora, toda la responsabilidad del asesinato recae sobre Urquiaga, quien permanece detenido en la seccional de Ayacucho, acusado de ser quien mediante engaños sacó a Ponce de León de su casa y lo llevó hasta la laguna de Chascomús, donde primero lo golpeó con sus propias muletas, le pasó por arriba un auto y luego lo mató de más de 30 puñaladas.
Si bien el 4 de abril pasado la Justicia de Dolores había dictado la prisión preventiva para Urquiaga, Bustingorri y Brandoni -el cuarto detenido, Néstor Torrado, fue beneficiado con falta de mérito-, las declaraciones de los dos detenidos fueron fundamentales para revocar la medida contra los dos últimos.
Pero las declaraciones de los dos presos -de apellido Loveccino y Soldani- fueron determinantes para dar un giro en la investigación, ya que tanto para la fiscalía como para la jueza de Garantías Laura Elía fueron veraces tanto en las respectivas exposiciones como en sendos careos con Urquiaga.
El abogado de Bustingorri, Héctor Zamora, fue el que difundió el relato de los presos. “Urquiaga consiguió una Biblia y, como tenía dificultades para leer porque estaba muy nervioso, le pedía a sus compañeros de celda que lo hicieran en voz alta”, explicó el profesional.
Durante la lectura de un pasaje religioso, según el letrado, Urquiaga se puso a llorar y les contó a sus compañeros de celda cómo había matado al joven que tenía discapacidad motriz.
En las declaraciones, incorporadas a la causa, se detalla que el sábado 26 de febrero Urquiaga citó a Ponce de León para que lo pasara a buscar, con la excusa de venderle un DVD a bajo costo.
Urquiaga abordó el Peugeot 206 de la víctima y se sentó en el asiento trasero ya que, explicó, en el del acompañante delantero estaban las muletas y la silla de ruedas de Ponce de León.
Con las indicaciones de Urquiaga la víctima manejó hasta un sector de la laguna, momento en que el acusado -según los presos- lo ahorcó con un cable hasta desvanecerlo. Luego, lo sacó del auto y comenzó a golpearlo con sus propias muletas, hasta dejarlo gravemente herido, y se fue en el auto de la víctima.
De las declaraciones de los detenidos surge además que Urquiaga regresó a su casa a pie, y tras realizar algunas diligencias, agarró un cuchillo y regresó al lugar del ataque.
Allí descubrió que el joven discapacitado no estaba donde lo había dejado, sino que se había logrado arrastrar hasta unos arbustos, desde donde le gritó: “Por qué me hacés esto?, no me mates, yo nunca te hice nada”, según la presunta confesión.
Finalmente, el acusado se abalanzó sobre Ponce de León y, tras un breve forcejeo, atacó al joven a puñaladas, tanto de frente como por la espalda, hasta provocarle más de 30 heridas que le ocasionaron la muerte.
Las declaraciones de los presos fueron cuestionadas por el defensor de Urquiaga, José Luis Mechón, quien dijo que ambos son clientes del abogado de Bustingorri y cree que éste pudo asesorarlos para que declararan.
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